El área de Zoonosis del Ministerio de Salud de San Juan ha puesto en marcha una serie de medidas de vigilancia y prevención ante la situación epidemiológica del hantavirus en el territorio nacional. A pesar de que las autoridades sanitarias nacionales mantienen la alerta debido a los casos detectados durante el año en diversas zonas endémicas del país, en San Juan la situación se mantiene bajo control, aunque con un seguimiento exhaustivo para evitar cualquier riesgo sanitario.
Desde el Ministerio de Salud provincial buscaron llevar tranquilidad a la ciudadanía, aclarando un punto fundamental: en la historia de San Juan nunca se ha registrado un caso de hantavirus. Verónica Pérez, jefa del área de Zoonosis, fue categórica al respecto, asegurando que no ha existido ninguna persona residente de la provincia que haya contraído la enfermedad, ni tampoco casos de personas ajenas a San Juan que, habiendo viajado a zonas de circulación viral, hayan presentado la patología mientras se encontraban en territorio sanjuanino.
A nivel nacional, la situación es distinta, ya que Argentina registra aproximadamente 100 casos anualmente. Las regiones donde históricamente se concentra la mayor incidencia de la enfermedad son el sur del país, especialmente en las zonas limítrofes con Chile, el Noroeste Argentino (NOA) y la provincia de Buenos Aires. En este contexto, el sistema nacional de vigilancia epidemiológica incluye al hantavirus desde 1996, año en que se identificó por primera vez el genotipo Andes en el sur argentino, una variante particular que tiene la capacidad de transmitirse de persona a persona.
Un aspecto relevante para la provincia de San Juan es la presencia del ratón colilargo, que actúa como el principal reservorio del virus. Según explicó Pérez, este roedor está presente en sectores andinos y cordilleranos de la provincia. No obstante, la funcionaria aclaró que se trata de un ratón más específico y que, si bien es posible que algunos ejemplares lleguen a colonizarse con el virus y convertirse en reservorios, hasta el momento no se han registrado casos de este tipo en la región de Cuyo.
A pesar de la ausencia de casos locales, el área de Zoonosis insiste en la importancia crítica del control de roedores. Esta vigilancia debe extenderse no solo a las viviendas, sino también a comercios, galpones y zonas rurales, poniendo especial énfasis en aquellos lugares donde se almacenan alimentos, ya que son los puntos de mayor atracción para los roedores.
En cuanto a las recomendaciones para actividades al aire libre, las autoridades sanitarias instan a extremar las precauciones. Para quienes realicen campamentos, se recomienda buscar lugares despejados, evitando asentarse en zonas cubiertas de arbustos o cerca de cuevas. Asimismo, es fundamental mantener las carpas cerradas en todo momento y evitar dejar comida expuesta que pueda atraer a los animales.
Otro punto central de la prevención es el ingreso a espacios cerrados o abandonados que hayan permanecido sin ventilación. Las autoridades advierten que no se debe ingresar a cuevas, ya que pueden contener restos de orina o materia fecal de animales. En el caso de casas, cabañas o galpones que hayan estado cerrados por tiempo prolongado, se recomienda ventilarlos durante varias horas antes de su uso. Además, es imperativo humedecer los pisos y las superficies con una mezcla de agua y lavandina antes de realizar la limpieza, con el objetivo de evitar la inhalación de partículas contaminadas.
Para aquellos ciudadanos que viajen a zonas donde el virus circula activamente, la recomendación es estar atentos a los síntomas al regresar. Ante la aparición de fiebre, dolor de cabeza, vómitos o diarrea, es fundamental consultar a un médico e informar inmediatamente que se ha visitado una zona de riesgo.
Desde el punto de vista clínico, el hantavirus es una enfermedad viral aguda grave causada por el virus Hanta. Se transmite principalmente por inhalación, que es la causa más frecuente, ocurriendo cuando se respira aire contaminado con heces u orina de roedores infectados en lugares como huertas, pastizales o galpones. También puede transmitirse por contacto directo con el animal (vivo o muerto) o sus desechos, y mediante mordeduras.
Los síntomas iniciales se asemejan a un estado gripal, incluyendo fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefaleas, náuseas, vómitos y, ocasionalmente, dolor abdominal y diarrea. En etapas más avanzadas, puede surgir una dificultad respiratoria que evolucione hacia el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Aunque este síndrome es poco frecuente, puede ser mortal si no se recibe tratamiento a tiempo. Cabe destacar que no existe un tratamiento específico para la enfermedad, por lo que los pacientes con compromiso cardiopulmonar deben ser asistidos en centros hospitalarios, preferentemente en unidades de terapia intensiva que dispongan de asistencia respiratoria mecánica.


