Un análisis basado en datos de aviación disponibles públicamente ha revelado un incremento considerable en los vuelos de inteligencia militar de Estados Unidos sobre el territorio cubano. Según la información procesada por CNN, este comportamiento guarda similitudes con patrones registrados previamente en Venezuela e Irán, justo antes de que Washington iniciara ofensivas militares contra ambas naciones.
Desde el pasado 4 de febrero, la Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos han ejecutado al menos 25 vuelos de reconocimiento utilizando tanto drones como aviones tripulados. La mayoría de estas operaciones se han concentrado cerca de las dos ciudades más importantes de la isla, La Habana y Santiago de Cuba, registrándose algunos casos a una distancia menor a los 64 kilómetros de la costa, de acuerdo con los datos suministrados por la plataforma FlightRadar24.
En cuanto al equipamiento técnico empleado, la mayoría de las misiones fueron realizadas por aviones P-8A Poseidon de patrulla marítima, los cuales están diseñados específicamente para tareas de vigilancia y reconocimiento. Asimismo, se identificó la participación del RC-135V Rivet Joint, una aeronave especializada en la recopilación de inteligencia de señales, y el uso de drones de reconocimiento de gran altitud del modelo MQ-4C Triton.
El análisis destaca que estos vuelos no solo son relevantes por su proximidad a la costa, lo que facilita la recolección de información, sino también por su aparición repentina. Antes de febrero, los avistamientos de este tipo de aeronaves visibles al público eran extremadamente raros en dicha zona. Este despliegue coincide con un endurecimiento notable en el discurso público del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia Cuba. El mandatario republicano utilizó la plataforma Truth Social para compartir un comentario del colaborador de Fox News, Marc Thiessen, quien afirmó que el presidente visitaría una “La Habana libre” antes de finalizar su mandato. Pocos días después de esta publicación, la Casa Blanca ordenó la implementación de un bloqueo petrolero contra la isla.
Este nuevo bloqueo energético se fundamenta en el argumento de que Cuba representa una “amenaza” para la seguridad nacional de Estados Unidos, aunque no se han aportado pruebas que sustenten dicha afirmación. Bajo esta premisa, Trump ha intensificado el bloqueo impuesto hace más de seis décadas, añadiendo la restricción energética en enero y reforzando las sanciones el pasado primero de mayo, penalizando específicamente a los bancos extranjeros que mantienen relaciones laborales con el gobierno cubano.
La comparación con los casos de Venezuela e Irán es central en este análisis. En Venezuela, la administración Trump anunció el 2 de septiembre un ataque del Pentágono contra una lancha que, según acusaciones sin pruebas, transportaba drogas y tenía una conexión directa con el presidente Nicolás Maduro, a quien denunció por narcotráfico, trata sexual, asesinatos en masa y actos de terror. Una semana después de este anuncio, comenzaron los vuelos de vigilancia visibles frente a las costas venezolanas, los cuales persistieron hasta los días previos a una ofensiva militar no autorizada por la ONU que resultó en el secuestro de Maduro, quien enfrenta un proceso judicial en Nueva York por cargos de narcotráfico sin que se haya presentado evidencia alguna.
Un patrón similar ocurrió en Irán, donde una flota extensa de drones y aviones de inteligencia vigilaba abiertamente la costa sur antes de los ataques conjuntos entre Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero. Es relevante señalar que el P-8A Poseidon, el RC-135V Rivet Joint y el MQ-4C Triton, avistados recientemente cerca de Cuba, son los mismos modelos de aeronaves que participaron en el conflicto iraní.
A nivel global, desde inicios de 2025, estas mismas aeronaves han estado activas en la zona de guerra de Ucrania, en la península coreana y en la frontera occidental de Rusia. Sin embargo, para CNN, el aumento de actividad frente a Cuba es un fenómeno nuevo que se desvía de las zonas donde históricamente se han desplegado estos activos.
Los datos fueron rastreados mediante paneles de código abierto como Flightradar24 y ADS-B Exchange, y han sido difundidos en redes sociales como X y Discord. Aunque estas aeronaves pueden ocultar su presencia apagando sus balizas de localización, el hecho de que permanezcan visibles sugiere que Estados Unidos podría estar señalando deliberadamente su presencia, enviando un mensaje que resulta inquietante para los funcionarios cubanos.
En respuesta a este clima de tensión, el Ministerio de Exteriores de Cuba presentó una denuncia ante el Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra. La delegación, encabezada por el consejero José Ernesto Díaz Pérez, calificó las sanciones estadounidenses en sectores de energía, minería y servicios financieros como “nuevos actos de agresión contra el pueblo cubano”, asegurando que el uso de la coerción tarifaria y las medidas unilaterales políticas constituyen una violación flagrante del derecho internacional y las normas del sistema multilateral de comercio. Por su parte, el Pentágono declinó hacer comentarios sobre los hallazgos reportados.

