En el puerto de Granadilla de Abona, situado en la isla de Tenerife, se ha puesto en marcha una compleja operación de evacuación sanitaria para trasladar a sus países de origen a los cerca de 150 ocupantes del crucero Hondius. El despliegue, que comenzó este domingo 10 de mayo y se extenderá hasta el lunes, responde a un brote de hantavirus detectado a bordo de la embarcación, una situación que ha requerido la coordinación de las máximas autoridades sanitarias de España y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El operativo ha comenzado con el desembarco de los pasajeros, quienes, siguiendo estrictos protocolos de seguridad, vestían trajes protectores de color azul. Debido a que el barco se encuentra fondeado sin atracar en el puerto, los ocupantes han sido trasladados desde la nave hasta tierra firme mediante lanchas, descendiendo en pequeños grupos para mantener el control del flujo de personas. Esta medida de no tocar muelle fue una exigencia expresa de las autoridades regionales canarias. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, fue enfático al declarar que no permitiría que el crucero atracara para no poner en peligro a la población local.
El crucero Hondius había iniciado su travesía el pasado 1 de abril, zarpando desde Ushuaia, en el extremo sur de Argentina. Durante el viaje, la embarcación sufrió un brote del virus que resultó fatal para tres de sus pasajeros: una mujer alemana y una pareja de ciudadanos neerlandeses. Hasta la fecha, el balance registrado por la OMS indica un total de seis casos confirmados y ocho sospechosos. Se trata de un virus conocido pero poco frecuente, para el cual no existe actualmente ni vacuna ni tratamiento específico.
La logística de transporte desde el puerto hasta el aeropuerto de Tenerife Sur ha sido coordinada por la Unidad Militar de Emergencia (UME). Los pasajeros han sido trasladados en autobuses rojos equipados con un muro profiláctico que separa la zona del conductor del área de los pasajeros para evitar cualquier riesgo de contagio. Los primeros en ser evacuados fueron los 14 ciudadanos españoles, quienes, tras llegar al aeropuerto, pasaron por un proceso de cambio de indumentaria y desinfección antes de volar hacia Madrid. Desde la capital, fueron trasladados a un hospital militar para cumplir con el periodo de cuarentena obligatorio.
La ministra de Salud de España, Mónica García, informó que la operación cuenta con todas las garantías de salud pública y que el personal médico ascendió al crucero antes de la evacuación para evaluar a los pasajeros, quienes, hasta el momento, permanecen asintomáticos. El despliegue en el puerto ha incluido la instalación de carpas de la Guardia Civil y el apoyo constante de la Unión Europea.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien supervisa el operativo junto a los ministros españoles, ha solicitado claridad al mundo para evitar el pánico, asegurando que el riesgo actual para la salud pública derivado del hantavirus sigue siendo bajo y subrayando que este episodio no debe confundirse con la pandemia de covid.
En cuanto al calendario de repatriaciones, la ministra García detalló que el domingo se programaron vuelos hacia Países Bajos, Canadá, Turquía, Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos. El último vuelo, destinado a Australia, está previsto para el lunes. Por su parte, la directora de Protección Civil, Virginia Barcones, señaló que el barco zarpará rumbo a su base en los Países Bajos el lunes a las 7:00 p. m. (hora local), llevando únicamente a una parte de la tripulación.
El operativo ha recibido comentarios de diversas figuras públicas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, destacó la eficacia y ejemplaridad de la respuesta española ante la crisis. Asimismo, el papa León XIV, quien tiene previsto visitar el archipiélago en abril, agradeció a Canarias por permitir que el crucero Hondius pudiera realizar el proceso de desembarco.
Al cierre de la primera jornada, la ministra Mónica García confirmó que 94 personas, pertenecientes a 19 nacionalidades distintas, fueron evacuadas con total normalidad y seguridad, marcando el avance positivo de una operación que busca mitigar el impacto de un virus letal en un entorno controlado.


