El crucero MV Hondius arribó este domingo a las costas de Tenerife, España, marcando el inicio de un complejo proceso de desembarco y repatriación de sus pasajeros y tripulación hacia sus respectivos países de origen. La operación, coordinada bajo estrictas medidas de seguridad sanitaria, se ha llevado a cabo con el objetivo primordial de minimizar cualquier riesgo de propagación y garantizar la salud tanto de quienes abandonan la nave como de la población local de la isla canaria.
El despliegue logístico comenzó con la identificación de los primeros grupos que debían abandonar el buque. Los ciudadanos españoles fueron los primeros en ser priorizados para el descenso. Este grupo, compuesto por catorce personas, incluyó además la presencia de un epidemiólogo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se desempeñaba en África y que se había incorporado al crucero previamente en Cabo Verde.
Para asegurar que el traslado desde el puerto hasta el aeropuerto se realizara sin incidentes ni contactos innecesarios con la ciudadanía, el Gobierno español dispuso de dos autobuses pertenecientes a la Unidad Militar de Emergencias (UME). El traslado de los pasajeros españoles fue ejecutado de manera directa hacia el aeropuerto de Tenerife Sur, ubicado en el Atlántico. Un detalle crítico de esta operación fue la decisión de omitir el control de documentación habitual en el aeropuerto; esta medida fue implementada deliberadamente para evitar, en la mayor medida posible, cualquier tipo de contacto físico o proximidad con el personal aeroportuario y la población civil que transita por la zona.
Una vez que los pasajeros llegaron a pie de avión, el protocolo sanitario se intensificó. Antes de abordar la aeronave militar que los trasladaría al continente, cada individuo fue sometido a un exhaustivo proceso de desinfección. Asimismo, se les suministraron y obligó al uso de trajes de protección sanitaria, asegurando que el transporte se realizara en condiciones de aislamiento preventivo.
El avión militar despegó poco antes del mediodía con destino a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid. Desde este punto estratégico, los catorce ciudadanos españoles y el experto de la OMS fueron trasladados inmediatamente a un centro hospitalario militar. En dicha instalación, los pasajeros deberán permanecer en cuarentena obligatoria, donde serán monitoreados por personal médico especializado para descartar cualquier riesgo sanitario antes de reintegrarse a sus hogares.
Tras la partida del grupo español, el proceso de desembarco continuó de manera escalonada. El orden de salida del MV Hondius ha sido determinado estrictamente por la disponibilidad de las aeronaves enviadas por los diferentes gobiernos para repatriar a sus nacionales y a los miembros de la tripulación. Inmediatamente después de los españoles, fue el turno de un grupo de ciudadanos franceses, quienes también iniciaron sus trámites de traslado.
La complejidad de la operación se refleja en la diversidad de países involucrados y la coordinación de sus respectivos transportes aéreos. En el aeropuerto de Tenerife Sur se han posicionado aeronaves provenientes de Francia, Canadá y los Países Bajos. El vuelo neerlandés, en particular, ha asumido una responsabilidad logística mayor, ya que no solo transportará a los ciudadanos de los Países Bajos, sino que también se encargará de trasladar a pasajeros de Alemania, Bélgica y Grecia, además de recoger a una parte considerable de la tripulación del crucero.
Este procedimiento de evacuación segmentada busca optimizar el uso de los recursos aéreos y mantener el control sanitario en cada etapa del proceso. La operación en Tenerife continúa mientras se completa la salida de todos los pasajeros y el personal del buque, asegurando que cada traslado se realice siguiendo los protocolos de salud establecidos por las autoridades competentes y las coordinaciones internacionales.


