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Miércoles Negro en Líbano: la ofensiva israelí que dejó más de 360 muertos en 10 minutos

Las bombas empezaron a caer a partir de las 14:15, una detrás de la otra, causando caos y destrucción por todo Líbano.

Miércoles Negro en Líbano: la ofensiva israelí que dejó más de 360 muertos en 10 minutos

El vecindario de Hay el Sellom, situado en los suburbios del sur de Beirut, ha quedado reducido a un paisaje de concreto derrumbado, metal retorcido y cables expuestos. Lo que anteriormente era una comunidad densamente poblada y alegre, se ha transformado en un cementerio de escombros donde las escaleras ya no conducen a ninguna parte y el silencio ha reemplazado los sonidos de la vida cotidiana. A pesar de las constantes órdenes de evacuación y los ataques aéreos israelíes desde el inicio del conflicto, muchos residentes de esta zona, dominada por Hezbolá, se habían mantenido en sus hogares por no tener otro lugar a donde ir, percibiendo que su barrio se mantenía en relativa calma hasta la tarde del 8 de abril.

La tranquilidad terminó abruptamente aquel miércoles a las 14:15 hora local, cuando comenzó una oleada de ataques mortíferos. Según datos proporcionados por Israel, se alcanzaron unos 100 objetivos en todo el territorio libanés en un lapso de tan solo 10 minutos. La magnitud de la destrucción ocurrida en ese breve espacio de tiempo superó cualquier otro día de la guerra. Aunque Israel afirmó que los objetivos eran centros de comando y sitios militares de Hezbolá, el costo humano para la población civil fue devastador. Las autoridades libanesas reportaron que la cifra de muertos ese día alcanzó las 361 personas, con más de 1.000 heridos.

Entre las víctimas se encuentra el hijo de Mohammed, quien dormía en casa cuando el ataque aéreo impactó su edificio. Según el relato de Mohammed, tres pisos cayeron sobre la habitación donde estaba su hijo, dejándolo atrapado bajo los escombros. Para este hombre de 45 años, la pérdida es irreparable. Mohammed, quien ya había perdido una casa en la guerra de 2024, asegura que los ladrillos pueden reconstruirse, pero nada le devolverá a su hijo. El padre insiste en que no había presencia de combatientes de Hezbolá en su edificio, afirmando que jamás habría arriesgado la vida de un joven con todo su futuro por delante si hubiera existido siquiera un 1% de probabilidad de que algún miembro de la milicia viviera allí.

El análisis de imágenes satelitales, videos y testimonios permitió identificar al menos cinco ataques sucesivos en Hay el Sellom. Mientras algunos medios israelíes sugirieron que el objetivo era Ali Mohammed Ghulam Dahini, un alto mando de Hezbolá, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no respondieron a las preguntas específicas sobre los objetivos en ese vecindario. Sin embargo, el Ministerio de Salud de Líbano informó que más de 80 personas murieron en Hay el Sellom, de las cuales al menos 15 eran niños. La dificultad de las calles estrechas complicó las labores de rescate, dejando a muchas personas atrapadas gritando por auxilio entre los escombros.

Ghassan Jawad es uno de los sobrevivientes milagrosos. Estaba dormido cuando su edificio colapsó, dejándolo enterrado. Relata que, en medio de la desesperación y mientras escuchaba a su familia morir a su lado, su gata comenzó a escarbar la tierra, creando un pequeño hueco que le permitió respirar hasta que sus vecinos lograron rescatarlo con martillos y barras metálicas. Ghassan perdió a su madre, a dos hermanas y a los hijos de estas en el ataque.

La violencia no se limitó a los suburbios. En Corniche al Mazraa, una zona concurrida del centro de Beirut, las bombas impactaron a las 14:15, matando a 16 personas. Noha, una entrenadora física que daba clase en un séptimo piso, describió el horror de ver el mundo volverse negro y encontrar a personas cubiertas de sangre. La BBC investigó la posible presencia de objetivos de Hezbolá en la zona, pero no encontró evidencia alguna.

En la ciudad de Sidón, el ataque al complejo religioso de Al Zahraa dejó víctimas como Rahma, de 27 años, y Rayan, de 22, quienes habían huido de la frontera buscando seguridad. En el mismo lugar murieron el jeque Sadiq Naboulsi y Mohammed Ma'ani, este último un alto funcionario de Hezbolá. Aunque las FDI informan haber atacado a 250 operativos de Hezbolá ese día, el gobierno libanés sostiene que la gran mayoría de los fallecidos eran civiles. Israel justifica sus acciones alegando que Hezbolá utiliza a la población como escudos humanos, mientras que la milicia niega esto y afirma que Israel ataca civiles como táctica de presión.

Esta operación, denominada por Israel como Oscuridad Eterna, es recordada por el pueblo libanés como el Miércoles Negro, un día que transformó la geografía y la demografía de sus barrios en cuestión de minutos.

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