La Liga Deportiva Alajuelense atraviesa actualmente un periodo de transformaciones profundas y cambios estructurales. El club se encuentra en una etapa de transición donde, según se prevé, los anuncios de nuevas medidas seguirán llegando en los próximos días. Esta situación es la consecuencia directa de una serie de resultados negativos y una gestión deportiva que no ha cumplido con las expectativas institucionales ni de la afición.
El contraste es evidente si se analiza el pasado reciente. El 20 de diciembre, la institución celebró la obtención de la estrella número 31, un logro que representó el cierre perfecto de un semestre en el cual el equipo ganó absolutamente todo lo que disputó. Sin embargo, esa sensación de éxito fue efímera. Tras alcanzar la cima, Alajuelense comenzó a dar pasos en falso, tanto en el rendimiento dentro de la cancha como en el comportamiento fuera de ella, donde la indisciplina se convirtió en un factor determinante que influyó negativamente en los resultados.
El declive deportivo se manifestó en tres frentes críticos. En primer lugar, el equipo falló al subestimar la importancia del Torneo de Copa. Posteriormente, la decepción continuó en el ámbito internacional, ya que el club no logró avanzar en la serie de octavos de final de la Copa de Campeones de la Concacaf. Finalmente, el golpe más duro llegó con la eliminación en la fase regular del Torneo de Clausura 2026, dejando al equipo sin objetivos deportivos inmediatos y obligando a la dirigencia a tomar medidas drásticas.
En este contexto de reestructuración, la institución ha confirmado la salida de cinco figuras clave. La primera y más significativa fue la de Óscar Ramírez. El técnico, quien había generado grandes ilusiones en el seno del liguismo desde diciembre, contaba con un contrato firmado por un año, con vigencia a partir de abril de 2025. A pesar de que la gerencia deportiva y la dirigencia insistieron repetidamente en que la continuidad del entrenador dependía exclusivamente de su voluntad, el desenlace fue distinto. El pasado 1 de mayo, Ramírez sostuvo una reunión en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), donde comunicó oficialmente su decisión de no seguir al frente del banquillo rojinegro.
La salida del entrenador principal provocó un efecto dominó en el cuerpo técnico. Wardy Alfaro, una figura con una trayectoria prolongada en el club, fue una de las víctimas de este proceso. Alfaro había desempeñado diversas funciones en la Liga, desde preparador de porteros del primer equipo hasta analista de video. Con el deseo de incursionar en la dirección técnica, pasó un tiempo en las ligas menores, pero fue reintegrado al primer equipo como asistente técnico cuando Óscar Ramírez regresó al mando. Tras la renuncia del "Macho" Ramírez, la institución decidió destituir al exportero de su cargo.
De igual manera, Juan Carlos Barrantes, quien se desempeñaba como el preparador físico del equipo, fue destituido de sus funciones. Su salida está directamente vinculada a la decisión de Óscar Ramírez de abandonar el proyecto deportivo.
Sin embargo, la salida más controversial fue la de Carlos Rojas, asistente del preparador físico. Rojas dejó de formar parte de la Liga Deportiva Alajuelense tras verse involucrado en un grave accidente vial el 1 de mayo. El incidente ocurrió cuando Rojas conducía un vehículo 4x4 que se salió de la vía e invadió la acera, atropellando a dos mujeres, una de ellas menor de edad, quienes resultaron heridas. Aunque el involucrado alegó que el accidente se debió a que se quedó dormido al volante, el director de la Policía de Tránsito confirmó que se le realizaron dos pruebas de alcoholemia, las cuales arrojaron un resultado positivo. Actualmente, Rojas enfrenta un proceso legal derivado de este hecho.
Finalmente, la reestructuración alcanzó la cúpula directiva. Cinco días después de que Óscar Ramírez anunciara su salida, el club informó que Raúl Pinto presentó su renuncia al cargo de vicepresidente II de la Junta Directiva mediante una carta dirigida a Joseph Joseph. Esta salida ocurre en un clima de cuestionamientos sobre las declaraciones de Pinto en diciembre pasado, cuando, justo antes de ganar el título, aseguró que el equipo ganaría al menos tres campeonatos consecutivos, una afirmación que no se cumplió.
La Liga Deportiva Alajuelense se mantiene ahora a la espera de anunciar a su nuevo director técnico. Se prevé que, una vez definida la cabeza del proyecto deportivo, se realicen movimientos adicionales en la planilla de futbolistas para ajustar el plantel a las necesidades del nuevo ciclo.

