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Indignación en Santiago de Cuba por muerte de Pacolo y presunta implicación de hijo de excomandante

Crece la tensión en Chicharrones tras la muerte de Pacolo, en un caso que vecinos vinculan a Juan Guillermo Almeida, en Cuba...

Indignación en Santiago de Cuba por muerte de Pacolo y presunta implicación de hijo de excomandante

El barrio de Chicharrones, en Santiago de Cuba, se encuentra sumido en un clima de profunda tensión, donde la tristeza por la pérdida de un vecino querido se mezcla con un sentimiento de indignación y un temor palpable. La muerte de Agustín Maceo Perdomo, conocido popularmente en su comunidad como “Pacolo”, ha dejado una herida abierta y una serie de interrogantes que los residentes prefieren comentar en voz baja, temiendo posibles represalias pero manteniendo vivo el reclamo de justicia.

Los hechos que desencadenaron esta tragedia se remontan a la madrugada del pasado 1 de mayo, fecha en la que ocurrió un accidente que dejó a Maceo Perdomo en un estado crítico. Tras permanecer varios días luchando por su vida en el hospital, el hombre finalmente falleció, dejando tras de sí un vacío en su entorno y una creciente sospecha sobre las circunstancias del suceso. Diversas fuentes han señalado como implicado en el accidente a Juan Guillermo Almeida, quien es conocido artísticamente como JG. La relevancia y la sensibilidad del caso aumentan debido a que Almeida es hijo del fallecido Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque. Cabe destacar que, hasta el momento, no existe ninguna confirmación oficial por parte de las autoridades sobre la responsabilidad directa de JG en el hecho.

El seguimiento de este caso ha sido impulsado en gran medida por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien a través de sus actualizaciones ha difundido testimonios que describen una atmósfera inusual durante las honras fúnebres de Pacolo. Según los reportes publicados por Mayeta Labrada, tanto el velorio como el entierro estuvieron marcados por una fuerte y constante presencia de hombres vestidos de civil, personas que presuntamente estarían vinculadas al Departamento Técnico de Investigación (DTI).

Los testimonios recogidos describen una vigilancia rigurosa en las instalaciones de la funeraria, así como la disposición de vehículos modernos para el traslado de los familiares, movimientos que fueron percibidos como fuera de lo común por los vecinos de Chicharrones. Esta vigilancia intensiva ha alimentado la sospecha entre los residentes, quienes interpretan la presencia de agentes encubiertos como una señal de que el evento fue mucho más que un simple accidente de tránsito. El miedo ha hecho que muchos habitantes eviten hablar abiertamente sobre el tema, optando por la cautela en sus conversaciones cotidianas.

Este ambiente de opacidad contrasta drásticamente con la imagen que la comunidad tenía de Agustín Maceo Perdomo. Para quienes convivieron con él, Pacolo no era simplemente una cifra en un reporte policial o la víctima de un siniestro, sino un hombre humilde, cercano y profundamente querido por sus vecinos. Su popularidad era tal que incluso una pequeña Mipyme situada en la parte exterior del mercado de Chicharrones llevaba el nombre de “Vacán”, un término que Pacolo utilizaba frecuentemente en su trato afectuoso hacia las personas.

Paralelamente al dolor, han comenzado a circular versiones no confirmadas sobre presuntos intentos de compensación material y económica hacia la familia del fallecido. De acuerdo con la información difundida por Mayeta Labrada, existen rumores sobre la entrega de una motocicleta nueva de 125 cc, apoyo económico directo y el uso de vehículos durante el funeral. Incluso se menciona que la suma de dinero entregada rondaría los 15.000 dólares. Es fundamental señalar que ninguno de estos datos ha sido verificado oficialmente.

No obstante, la sola circulación de estas versiones ha provocado una ola de indignación en el barrio. Para muchos residentes, estos gestos no son vistos como una reparación genuina por la pérdida de una vida, sino como una posible estrategia para silenciar los reclamos públicos y evitar que el caso escale. Un comentario publicado en la página del periodista resume este sentimiento: “Al final el dinero vale más que la vida humana”. Este mensaje refleja el temor colectivo de que el caso termine reducido a acuerdos privados, sacrificando la transparencia de una investigación judicial.

La tragedia de Pacolo ha puesto sobre la mesa una cuestión fundamental y sensible para la sociedad cubana: la igualdad ante la ley. La comunidad se pregunta si el hecho de que la persona señalada esté vinculada a una familia con un peso histórico dentro de las estructuras del poder influirá en el resultado del proceso.

Hasta el momento, el único hecho confirmado públicamente es el fallecimiento de Agustín Maceo Perdomo a consecuencia del accidente y la señalización de Juan Guillermo Almeida como el conductor implicado por parte de fuentes independientes. El resto de los elementos, desde la vigilancia policial hasta las supuestas compensaciones económicas, permanecen en el ámbito de las denuncias ciudadanas pendientes de verificación. Para los habitantes de Chicharrones, la exigencia es clara y urgente: que se realice una investigación transparente, que se informe a la opinión pública sobre el proceso y que la muerte de Pacolo no quede impune.

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