Arauco, la empresa líder del sector forestal perteneciente al grupo Angelini, ha emitido una alerta crítica sobre el estado actual de la competitividad en Chile, poniendo el foco en un problema estructural que afecta la atracción y ejecución de capitales: la denominada permisología. A través de declaraciones recogidas por Agencia UNO, el gigante forestal ha manifestado su preocupación por las trabas administrativas que enfrentan las inversiones en territorio nacional, contrastando la realidad chilena con la eficiencia operativa observada en otros mercados de la región, específicamente en Brasil.
El núcleo de la denuncia de Arauco radica en la disparidad de tiempos y procesos regulatorios. Según la compañía, Chile ha caído en una pérdida de competitividad significativa debido a la excesiva burocracia y la demora en la obtención de los permisos necesarios para iniciar proyectos de inversión. La gravedad de la situación se resume en una comparación directa y alarmante: en el tiempo que el Estado chileno demora en otorgar un solo permiso, en Brasil ya se han levantado tres proyectos completos. Esta brecha temporal no representa solo un retraso administrativo, sino una desventaja económica sustancial que afecta la capacidad de respuesta de las empresas ante las demandas del mercado global.
Para ilustrar este contraste, Arauco ha puesto como ejemplo el megaproyecto Sucuriú, desarrollado en Brasil. Este proyecto representa una inversión masiva de 4.600 millones de dólares, una cifra que evidencia la escala de los capitales que se desplazan hacia entornos donde la seguridad jurídica se complementa con una agilidad administrativa efectiva. El avance de Sucuriú es un testimonio de la eficiencia del sistema brasileño, ya que la obra ha alcanzado un 60% de su ejecución en un plazo sorprendentemente corto. Este ritmo de avance permite que la inversión se traduzca en activos productivos de manera acelerada, optimizando el retorno del capital y fortaleciendo la posición competitiva de la empresa en el sector forestal.
La situación planteada por el grupo Angelini subraya que la permisología se ha transformado en una barrera real para el crecimiento económico. Cuando los procesos de autorización se vuelven excesivamente lentos o inciertos, el riesgo asociado a la inversión aumenta, lo que naturalmente empuja a las grandes corporaciones a buscar destinos más favorables. En este sentido, el caso de Arauco demuestra que el capital es móvil y que la decisión de invertir no depende únicamente de la disponibilidad de recursos o de la calidad de los proyectos, sino de la capacidad del Estado para facilitar la implementación de dichos proyectos a través de una gestión eficiente de los permisos.
El impacto de estas trabas no se limita únicamente a una empresa, sino que refleja una tendencia que podría afectar a diversos sectores industriales en Chile. La permisología, entendida como el laberinto de autorizaciones requeridas por diversas entidades gubernamentales, genera un cuello de botella que anula las ventajas competitivas naturales del país. Mientras que Brasil logra concretar múltiples proyectos en el mismo periodo en que Chile procesa un único trámite, el país sureño pierde oportunidades de generar empleo, innovación y desarrollo industrial.
En conclusión, la advertencia de Arauco es un llamado de atención sobre la urgencia de reformar los procesos administrativos. La diferencia entre el avance del 60% del proyecto Sucuriú en Brasil y la parálisis burocrática en Chile pone de relieve que la competitividad de una nación no solo se mide por sus recursos naturales o su estabilidad macroeconómica, sino por la velocidad y claridad de sus reglas del juego. La inversión de 4.600 millones de dólares en el país vecino es el resultado directo de un sistema que permite ejecutar, mientras que el escenario chileno, según describe el gigante forestal, es el de una espera prolongada que erosiona la competitividad nacional.


