El velorio del popular humorista Alfonso González Mendoza, conocido como Pompinchú , celebrado el sábado en la sala Paracas del Ministerio de Cultura, se vio marcado por una mezcla de emotivas despedidas y un tenso incidente familiar que interrumpió la solemnidad del homenaje. A pesar de la tristeza por la pérdida del artista, una fuerte discusión entre su hija, Rosa González, y otra asistente generó momentos de gran tensión en el lugar.
Pompinchú falleció el viernes 1 de mayo a los 55 años en el Hospital Santa Rosa de Pueblo Libre, víctima de complicaciones derivadas de una fibrosis pulmonar, la cual se desarrolló tras una cirugía de cadera. Su hermano, Raymundo Mendoza, confirmó la noticia a Latina Noticias, explicando que el humorista había experimentado una tos persistente que evolucionó rápidamente hacia una condición pulmonar grave, afectando finalmente sus riñones de manera irreversible. En los días previos a su fallecimiento, la familia había solicitado apoyo económico para cubrir los gastos médicos no cubiertos por el Seguro Integral de Salud (SIS).
El velatorio, que buscaba ser un espacio de recuerdo y homenaje a la trayectoria de Pompinchú , se vio alterado por el altercado. Según testigos, la discusión se originó cuando una asistente comenzó a reprochar a Rosa González su supuesta ausencia durante la enfermedad de su padre. La asistente, en un tono acusatorio, habría cuestionado la presencia de Rosa en los momentos más críticos de la salud del cómico.
¿Qué verdad? , repetía insistentemente la asistente, buscando una explicación a su reclamo. Rosa, visiblemente afectada, respondió defendiendo sus acciones y afirmando contar con pruebas que respaldaban su versión de los hechos. Yo tengo un montón de pruebas , declaró, intentando mantener la calma en medio de la creciente tensión.
La situación escaló rápidamente, con ambas mujeres alzando la voz en plena sala de velatorio. La asistente continuó con sus reproches, llegando a expresar frases duras y directas: No jod. Cuando su papá ha estado mal, nunca ha estado . Rosa, quien sostenía a una menor en brazos, fue abordada por un hombre vestido de negro que la acompañó hacia la salida para evitar que el conflicto se agravara.
Antes de retirarse, la hija del cómico expresó su frustración ante la presencia de personas que grababan el incidente. ¿Qué quieren, hacer más show para que sigan grabando sus en vivo? ¿Para eso quieren más show? ¿Para que sigan grabando en vivo? , cuestionó, mostrando su malestar por la exposición mediática del momento.
El incidente provocó reacciones diversas entre los asistentes, quienes intentaron mediar en la situación y pedir respeto por la memoria del artista. Frases como Respeten , Cálmense y ¿No pueden respetar? se escucharon en la sala mientras Rosa era escoltada hacia la salida.
A pesar de este lamentable episodio, el velatorio de Pompinchú fue principalmente un espacio de homenaje y reconocimiento a su legado. Familiares, amigos, colegas del mundo del humor y miles de seguidores se acercaron a la sala Paracas para despedirse del artista que, con su talento y carisma, supo conquistar el corazón del público peruano.
Alfonso González Mendoza se hizo conocido por su participación en El show de los cómicos ambulantes , un programa de televisión que marcó una época en los años 90 y 2000. Su estilo humorístico, caracterizado por la espontaneidad y la conexión con el público, lo convirtió en una figura emblemática del entretenimiento nacional. Incluso durante su enfermedad, Pompinchú demostró su espíritu alegre y su sentido del humor, compartiendo videos desde el hospital a través de sus redes sociales.
El funeral de Pompinchú se realizará en el cementerio Los Sauces, ubicado en San Juan de Lurigancho, el distrito que lo acogió en sus últimos años. Su partida deja un vacío en el mundo del humor peruano, pero su legado perdurará en el recuerdo de quienes disfrutaron de su talento y sencillez. La familia agradeció el apoyo recibido durante los días de hospitalización y el homenaje brindado en el velatorio, a pesar de las circunstancias difíciles que se presentaron. La memoria de Pompinchú seguirá viva a través de sus personajes, sus chistes y la alegría que transmitió a miles de peruanos.












