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El Perú se encuentra de luto por el fallecimiento de Alfonso Mendoza, conocido artísticamente como Pompinchú, uno de los rostros más emblemáticos de los cómicos ambulantes. El artista, de 55 años, perdió la batalla contra la fibrosis pulmonar y complicaciones renales tras varias semanas de internación en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La noticia, confirmada por su hermano Raymundo Mendoza, ha generado una profunda conmoción y un torrente de mensajes de cariño y recuerdo en las redes sociales.
Pompinchú no solo fue un generador de risas para varias generaciones de peruanos, sino también un ejemplo de perseverancia y optimismo, incluso en los momentos más difíciles. A pesar de su delicado estado de salud, continuó interactuando con su público a través de videos, compartiendo su experiencia y transmitiendo mensajes de esperanza y reflexión. Estos últimos registros, ahora revestidos de un profundo significado tras su partida, revelan la fortaleza y la humanidad del cómico.
Uno de los mensajes más impactantes que Pompinchú compartió durante su hospitalización fue una advertencia dirigida a las familias sobre la importancia de la participación activa en el cuidado de sus seres queridos internados. Desde su propia experiencia como paciente, insistió en la necesidad de estar presentes, preguntar a los médicos sobre la evolución del paciente y asegurarse de que se le esté brindando la atención adecuada.
Es muy importante que estés presente, preguntar al doctor por qué lo han cambiado, qué le está haciendo bien o qué no le está haciendo bien Preocúpate por tu enfermo, porque puede suceder cualquier cosa , expresó Pompinchú en un video que se ha viralizado en las redes sociales. Estas palabras, pronunciadas antes de su ingreso definitivo a la UCI, reflejan la incertidumbre y la vulnerabilidad que enfrentaba, así como la importancia de la vigilancia constante en entornos hospitalarios. Su testimonio se convierte en un llamado a la acción para que las familias no se limiten a esperar noticias, sino que se involucren activamente en el proceso de atención médica.
A pesar del avance de la enfermedad, Pompinchú nunca perdió su sentido del humor. Incluso en los momentos más críticos, recurrió a la comedia como una forma de sobrellevar la situación y conectar con su audiencia. En uno de sus últimos videos, relató con su estilo característico el temor que sentía ante un posible ingreso a cuidados intensivos.
¿Cómo voy a ir a UCI si estoy con todas las pilas? , comentó en tono jocoso, añadiendo bromas sobre personajes ficticios que lo defenderían para evitar su traslado. Este contraste entre el humor y la gravedad de su condición evidenció su compromiso con hacer reír, incluso en circunstancias adversas. Su capacidad para generar sonrisas en medio del dolor consolidó el cariño del público hacia Pompinchú, quien se mantuvo activo en redes sociales hasta que su estado de salud se lo permitió.
La figura de Pompinchú queda marcada por una despedida que combina sensibilidad, humanidad y una identidad artística que nunca abandonó. Su legado trasciende el ámbito del entretenimiento, convirtiéndose en un ejemplo de lucha, optimismo y amor por la vida. Su partida deja un vacío en el corazón de sus familiares, amigos y seguidores, pero su recuerdo perdurará a través de las risas que regaló y los mensajes de esperanza que compartió.
El velorio de Pompinchú se realizó en el Ministerio de Cultura, donde cientos de personas se acercaron para darle el último adiós al cómico ambulante. La presencia de familiares, amigos, colegas y seguidores demostró el impacto que tuvo Pompinchú en la vida de muchas personas. Su figura quedará grabada en la memoria colectiva como un símbolo de la alegría y la perseverancia.
Pompinchú no solo fue un cómico, sino también un comunicador que supo conectar con su público a través de la autenticidad y el humor. Su capacidad para transformar el dolor en risa y su compromiso con transmitir mensajes positivos lo convirtieron en un personaje querido y respetado por todos. Su legado perdurará a través de sus videos, sus presentaciones y el recuerdo de aquellos que tuvieron la suerte de conocerlo y compartir momentos de alegría a su lado.












