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Bariloche: De punto estratégico a destino turístico patagónico

Bariloche: De punto estratégico a destino turístico patagónico

Bariloche celebra 124 años de historia, desde sus orígenes como un punto de intercambio estratégico en la Patagonia hasta su consolidación como un reconocido destino turístico. La ciudad, fundada formalmente el 3 de mayo de 1902, emergió a fines del siglo XIX como un cruce vital entre Argentina y Chile, aprovechando los antiguos caminos indígenas que conectaban ambos lados de la cordillera.

Inicialmente, la región atrajo a misioneros, exploradores y comerciantes, quienes transitaban principalmente por el Paso Pérez Rosales, un recorrido desafiante a través de densa selva y terrenos escarpados. Gradualmente, familias chilenas y europeas se establecieron en la zona, aportando sus habilidades en carpintería, agricultura y navegación. Colonia Suiza, uno de los primeros asentamientos organizados, se caracterizó por construcciones de madera y piedra que aún hoy se conservan.

El comerciante chileno de origen alemán, Carlos Wiederhold, jugó un papel fundamental en el desarrollo temprano de Bariloche al establecer un almacén de ramos generales en Puerto San Carlos. Este almacén se convirtió en el núcleo del primer movimiento económico y social de la región, atrayendo a otras familias y pobladores que construyeron viviendas, huertas, hosterías y pequeños comercios.

A comienzos del siglo XX, la Casa de Comercio Chile-Argentina, ubicada en la intersección de Mitre y Quaglia, se convirtió en un punto de abastecimiento clave para la comunidad local y los viajeros que cruzaban la cordillera. Estos espacios no solo eran centros comerciales, sino también lugares de encuentro social en una comunidad en crecimiento.

El lago Nahuel Huapi fue la principal vía de comunicación de la región antes de la construcción de rutas y caminos consolidados. Embarcaciones transportaban mercancías, animales y pasajeros, conectando Bariloche con Chile y otras áreas de la Patagonia.

Con el aumento del comercio y la llegada de nuevos habitantes, comenzaron a delinearse los primeros trazados urbanos. Primo Capraro fue una figura clave en esta etapa, impulsando la construcción de aserraderos y otras obras que permitieron organizar el incipiente poblado. Las edificaciones de madera y piedra, construidas con recursos locales, comenzaron a dar forma al paisaje urbano, que aún conservaba elementos rurales y naturales.

A medida que Bariloche se hizo conocido por su entorno natural, surgieron las primeras hosterías y pequeños hoteles, marcando el inicio de una actividad turística que eventualmente se convertiría en un motor económico importante para la región. A pesar de las dificultades de acceso, Bariloche comenzó a atraer a viajeros interesados en sus paisajes únicos.

La inauguración del Centro Cívico en 1940 representó un punto de inflexión en la historia de Bariloche. El conjunto de edificios de piedra y madera, diseñado con una estética alpina, consolidó una identidad arquitectónica distintiva y proporcionó un marco institucional para la ciudad. Desde entonces, el Centro Cívico se ha convertido en uno de los símbolos urbanos más importantes de Bariloche.

En la misma época, se avanzó en la construcción de la Catedral de Bariloche, que con su estilo neogótico y su ubicación frente al lago se convirtió en una de las imágenes más representativas de la ciudad. Su presencia reforzó el perfil turístico de Bariloche y añadió un nuevo punto de referencia en el paisaje urbano.

La inauguración del Hotel Llao Llao en 1938 posicionó a Bariloche en el mapa del turismo internacional. Concebido como un hotel de lujo en un entorno natural privilegiado, marcó el inicio de una etapa de crecimiento vinculada al turismo de alto nivel, que luego se expandiría a diferentes segmentos.

El desarrollo del Cerro Catedral a mediados del siglo XX consolidó a Bariloche como un destino invernal. La instalación de los primeros medios de elevación y la expansión de las pistas de esquí permitieron que este deporte se convirtiera en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.

Durante las décadas siguientes, el centro de Bariloche experimentó un crecimiento sostenido, con la expansión de comercios, hoteles y servicios para satisfacer la creciente demanda de turistas. La ciudad se consolidó como uno de los destinos más populares del país.

El crecimiento de Bariloche también se reflejó en la consolidación de sus instituciones y espacios de uso cotidiano. La fundación de la Escuela 16 en 1929 acompañó la llegada de nuevas familias y el desarrollo de la vida comunitaria. Años más tarde, cerros como el Otto se convirtieron en parte de la experiencia local, ofreciendo vistas panorámicas y oportunidades recreativas, reforzando el vínculo entre la ciudad y su entorno natural.

El 22 de mayo de 1960, Bariloche sufrió un evento devastador: un terremoto en Valdivia, Chile, provocó un fenómeno conocido como lagomoto en el lago Nahuel Huapi. Una ola de gran magnitud golpeó la costa, destruyendo el muelle del puerto San Carlos y causando víctimas. Este evento alteró la fisonomía del frente costero y dejó una profunda huella en la memoria colectiva de la ciudad.

A lo largo de sus 124 años de historia, Bariloche ha atravesado diversas etapas de desarrollo que se reflejan en su estructura urbana, su actividad económica y sus instituciones. Desde sus humildes comienzos como un punto de comercio hasta su consolidación como un destino turístico de renombre, cada período ha dejado una marca indeleble en la identidad de la ciudad.

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