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BIENAL DEL IMPENETRABLE: Un Legado Escultórico Florece en el Monte

BIENAL DEL IMPENETRABLE: Un Legado Escultórico Florece en el Monte
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Castelli, Chaco La reciente inauguración de la Bienal del Impenetrable marca un hito en la escena artística argentina, revelando una historia de colaboración y visión que se remonta a más de una década. Lejos de ser una creación espontánea, la bienal es el resultado de un legado transmitido por dos figuras clave: el Dr. Fredy Lázara Valdez y Fabriciano Gómez, quienes comprendieron que el monte necesitaba una voz propia, expresada a través del arte.

Antes de 2013, el Impenetrable era reconocido internacionalmente por su importancia ecológica, como humedal, reserva de biosfera y marea verde. Sin embargo, faltaba un reconocimiento de su potencial artístico, una narrativa que lo definiera como territorio creativo. Fue la conversación entre Fredy, médico cordobés radicado en Castelli y constructor de comunidad a través de diversas iniciativas sociales, y Fabriciano, hacedor cultural de Resistencia y creador de la prestigiosa Bienal Internacional de Escultura del Chaco, la que encendió la chispa.

Fabriciano Gómez, con más de 35 años de experiencia en la promoción del arte en Resistencia, había transformado su ciudad en la Capital Nacional de las Esculturas, atrayendo artistas de todo el mundo y consolidando un circuito escultórico de más de 650 obras. Vio en Castelli la oportunidad de replicar ese éxito, pero con una diferencia fundamental: no se trataba de imponer un modelo, sino de permitir que el Impenetrable desarrollara su propia identidad artística.

Fredy Lázara Valdez, por su parte, conocía el territorio y a su gente como nadie. Había construido el Sanatorio Norte, la residencia geriátrica, el Hotel Portal del Impenetrable y el club de rugby Abipones, demostrando su compromiso con el desarrollo local. Entendía que el arte podía ser un motor de transformación social y cultural, y que el Impenetrable merecía ser reconocido por su belleza y su riqueza natural.

Juntos, Fredy y Fabriciano iniciaron un proyecto que, en sus inicios, fue visto con escepticismo por muchos. Fabriciano no envió representantes ni comunicados oficiales; viajó personalmente a Castelli y se convirtió en mecenas del primer encuentro de escultores, abriendo el Impenetrable al arte con su presencia y su palabra. Este gesto, aunque no generó titulares nacionales ni resoluciones ministeriales, fue fundamental para convencer a los artistas de que estaban siendo llamados a un lugar donde el arte todavía tenía que ganarse su lugar, metro a metro, cincel a cincel.

Durante siete años, Fabriciano se corrió del centro, dejando atrás el protagonismo que lo caracterizaba en Resistencia para convertirse en un acompañante silencioso en Castelli. Asesoró, validó con su presencia, pero nunca impuso su visión. Respiró el monte, se conectó con su esencia y descubrió una nueva energía que lo revitalizó. Participó en la vida cotidiana de la comunidad, cocinando pan castelense y dibujando con los niños, recuperando su conexión con lo sagrado y el lenguaje del palo santo y la herida del mármol.

Mientras Fabriciano aportaba su experiencia y su red internacional, Fredy fundó la Fundación Amigos del Arte y Turismo de Castelli en 2014, dándole forma legal y operativa al sueño. Como primer presidente de la fundación, Fredy no solo gestionó, sino que trabajó con sus propias manos en cada detalle, diseñando logos, colocando carteles y construyendo la infraestructura necesaria para recibir a los artistas.

Fredy entendió que Castelli podía ofrecer algo que Resistencia ya no podía: la experiencia de crear en una plaza, rodeado de vecinos curiosos, sin el peso de las instituciones internacionales. Castelli estaba en el momento fundacional, donde el arte y el territorio se estaban conociendo, negociando y aprendiendo a respetarse.

En 2014, el segundo encuentro confirmó que el proyecto no había sido una casualidad. Fabriciano regresó, Fredy consolidó la fundación y trajeron consigo la certeza de que estaban presenciando el nacimiento de algo importante para la provincia. Los primeros años se caracterizaron por la participación de escultores locales, provinciales, regionales y nacionales, con un enfoque especial en los pueblos originarios y el uso del palo santo, madera noble del monte con vetas que contaban historias milenarias.

La Fundación Urunday, bajo la dirección de Fabriciano, acompañó la selección de artistas, garantizando la calidad de las obras que recibiría Castelli. Con el tiempo, Fabriciano comenzó a llevar algunos escultores de la Bienal del Chaco a Castelli, y luego a todos, consolidando un ritmo alternado que permitió a Castelli desarrollar su propia identidad sin perder su conexión con el circuito internacional.

La muerte de Fredy Lázara Valdez en 2017 fue un duro golpe para la comunidad de Castelli. Sin embargo, la Fundación Amigos del Arte y Turismo que había creado siguió en pie, liderada por René Bertolucci, diseñador gráfico que había trabajado codo a codo con Fredy desde el principio.

La pandemia de 2020 impuso una pausa en el desarrollo de la bienal, y poco después, Fabriciano Gómez también falleció, dejando un vacío irreparable. Sin embargo, su legado perduró, inspirando a las nuevas generaciones de artistas y gestores culturales.

En julio de 2024, la inauguración de la primera Bienal del Impenetrable, ya no como un encuentro sino como una bienal con todas las letras, fue un homenaje a Fredy y Fabriciano. René Bertolucci, actual presidente de la fundación, recordó a los dos soñadores que habían entendido que el Impenetrable merecía su propia voz.

La Bienal del Impenetrable no es más grande que la de Resistencia, ni tiene premios millonarios, ni aspira a competir con su hermana mayor. Pero tiene algo que ninguna resolución ministerial puede otorgar: la legitimidad de haber nacido del monte, no sobre él. Es un espacio donde el arte puede volver a sus razones primeras, donde el territorio y la creatividad se encuentran y se enriquecen mutuamente. Es un testimonio del poder de la colaboración, la visión y el compromiso con el desarrollo local. Es, en definitiva, un legado que perdurará en el tiempo, inspirando a las futuras generaciones de artistas y gestores culturales a seguir soñando y construyendo un futuro mejor para el Impenetrable y para toda la provincia del Chaco.

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