Dos semanas antes de su muerte en combate, José Martí participó en una crucial reunión con Máximo Gómez y Antonio Maceo que delineó la estrategia de la Guerra Necesaria, iniciada ese año. El encuentro tuvo lugar el 5 de mayo en la casa del administrador de la colonia de cañas del ingenio La Mejorana, en la actual provincia de Santiago de Cuba.
Martí y Gómez compartían una visión común sobre la dirección de la contienda, que comenzó el 24 de febrero, basada en un equilibrio de poderes: un ejército libre y un país con su dignidad representada. Maceo, por su parte, propuso la creación de una junta de generales con una secretaría general para liderar las acciones.
La reunión en La Mejorana revivió las tensiones de la guerra de 1868 entre el Gobierno en Armas y la dirección militar, con la preocupación de evitar la injerencia de la Cámara de Representantes. Martí, habiendo aprendido de estas divisiones, fundó el Partido Revolucionario Cubano (PRC) en 1892 para prevenir la desunión y el caudillismo, factores que consideraba cruciales para el éxito del nuevo intento independentista.
La desaparición de cuatro páginas del Diario de Campaña de Martí, correspondientes a ese día, ha generado interrogantes sobre los detalles exactos de lo que ocurrió en La Mejorana. Sin embargo, otras referencias en el diario permiten reconstruir la tensión del momento. Martí escribió: ( ) Nos vamos a un cuarto a hablar. No puedo desenredarle a Maceo la conversación ( ) y me habla, cortándome las palabras, como si fuese yo la continuación del gobierno leguleyo y su representante .
El historiador René González Barrios señala que las relaciones entre Antonio Maceo y Máximo Gómez aún no estaban completamente restauradas, y que probablemente existía una mayor tensión entre ellos, debido a sus desacuerdos organizativos durante el proyecto independentista de San Pedro Sula, Honduras. No obstante, descalifica las afirmaciones de agresiones físicas en La Mejorana sin pruebas sólidas.
Lejos de tales interpretaciones extremas, el intercambio en La Mejorana sentó las bases para la futura campaña invasora hasta Pinar del Río. También se discutió la permanencia de Martí en la manigua o su posible exilio para asegurar el apoyo logístico y político a la causa. Martí, sin embargo, tenía la intención de llegar hasta Camag ey, según sus escritos de los últimos días.
Maceo también estuvo de acuerdo con el envío de cuatro delegados por la provincia de Oriente a un evento futuro para decidir la organización de los órganos de poder en la manigua, tal como lo había concebido Martí en sus proyectos para el PRC.
Un momento significativo fue la aprobación del Manifiesto de Montecristi, un documento que anunciaba al mundo las causas de la Guerra Necesaria, establecía los principios civilizados de la lucha armada y reflejaba la obra de Martí para evitar los errores y divisiones internas que habían obstaculizado la independencia en 1868.
Al finalizar la reunión, Martí escribió: Y así, como echados, y con ideas tristes, dormimos . Maceo, por su parte, regresó a su campamento sin invitarlos a acompañarlo. Sin embargo, al día siguiente recapacitó y los llamó a su cuartel, presentándolos a las tropas como una forma de disculpa. Los tres líderes fueron vitoreados por los soldados y oficiales después de que Martí pronunciara un apasionado discurso sobre los planes de la Revolución.
La historia demostraría que los principios y el amor por la independencia unieron a estas tres figuras de manera leal e inquebrantable. Este fue el último servicio que Martí brindó en vida a la unidad de los patriotas independentistas, superando diferencias temporales ante los desafíos de la guerra. La reunión en La Mejorana, aunque marcada por tensiones, fue fundamental para consolidar una estrategia común y asegurar la continuidad de la lucha por la independencia de Cuba. El legado de Martí, Gómez y Maceo sigue siendo un faro para las generaciones futuras, recordándoles la importancia de la unidad y la perseverancia en la búsqueda de la libertad. La trascendencia de este encuentro radica en su capacidad para superar las divisiones del pasado y sentar las bases para una lucha más organizada y efectiva, que finalmente conduciría a la independencia de Cuba, aunque con el sacrificio de su máximo líder, José Martí. La memoria de La Mejorana perdura como un símbolo de la determinación y el compromiso de los cubanos con su destino independiente. La reunión no solo definió tácticas militares, sino que también reafirmó los principios éticos y morales que guiarían la Guerra Necesaria, asegurando que la lucha por la libertad se llevara a cabo con dignidad y respeto por los derechos humanos. La figura de Martí, como articulador de estos principios, fue esencial para mantener la unidad y el propósito común entre los líderes revolucionarios. La ausencia de un acta oficial detallada del encuentro ha alimentado la especulación y el debate entre los historiadores, pero las referencias en el Diario de Campaña y los testimonios de la época permiten reconstruir un panorama claro de la importancia de La Mejorana en la historia de Cuba. La capacidad de Martí para anticipar y prevenir las divisiones internas, aprendiendo de los errores del pasado, fue un factor determinante para el éxito de la Revolución Cubana. Su visión estratégica y su compromiso con la unidad nacional lo convierten en una figura clave en la historia de América Latina.










