El nuevo miembro del directorio de Azul Azul, José Miguel Insulza, ha levantado polvareda al solicitar públicamente conocer la identidad de los propietarios reales del club Universidad de Chile. La petición se produce en un momento de resurgimiento deportivo para el equipo, ahora bajo la dirección técnica de Fernando Gago, y de reconfiguración interna en la administración de Azul Azul, con la reciente conformación de un nuevo directorio.
Insulza, quien llegó a la mesa directiva como parte del bloque liderado por el abogado José Ramón Correa, expresó su preocupación por la falta de claridad en la estructura de propiedad, especialmente en relación con la figura de Michael Clark, anterior presidente del club. En declaraciones a La Tercera, el ex senador y ex secretario de Estado fue enfático al señalar que, si bien la legislación de sociedades anónimas no exige la divulgación de los dueños, en el caso particular de Universidad de Chile, dada su naturaleza y vínculo con la casa de estudios, esta transparencia es fundamental.
No es una obligación hacerlo en las sociedades anónimas. En la Universidad de Chile sí es una obligación, saber quiénes son sus dueños , afirmó Insulza, dejando claro que su solicitud no busca desentrañar operaciones financieras complejas, sino simplemente identificar a las personas que ostentan las acciones del club. Puede pasar siempre que alguien le preste o le done dinero a otra persona para que haga negocios y eso es difícil de captar. Es complicado seguirlo y eso no es lo que estoy pidiendo, pero al menos las acciones deben estar a nombre de alguien , añadió.
La preocupación de Insulza se centra en la posibilidad de que existan acuerdos financieros ocultos que puedan comprometer la integridad del club. Reconoce la dificultad de rastrear transacciones indirectas, como préstamos o donaciones destinadas a la adquisición de acciones, pero insiste en que la identificación de los accionistas es un primer paso crucial para garantizar la transparencia.
El ex secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) también cuestionó la postura de la rectoría de la Universidad de Chile, que instruyó a sus dos directores en Azul Azul a abstenerse en la elección de la presidencia de la sociedad anónima. Insulza considera que esta abstención, si bien legalmente justificada, podría abrir la puerta a prácticas poco transparentes. Hoy no es una obligación saber de dónde sale el dinero, pero sí lo es aquí , enfatizó.
A pesar de no haber conversado directamente con la actual presidenta de Azul Azul, Cecilia Pérez, sobre este tema, Insulza recalca que la falta de diálogo no disminuye la importancia de su solicitud. Eso no significa que mañana alguien le pueda prestar o regalar a alguien el dinero para que compre acciones. Eso es asunto entre esas dos personas. Pero no debe haber negocios en los cuales no se sepan quiénes son los dueños , argumentó.
La petición de Insulza se produce en un contexto de creciente interés público por la gestión de los clubes de fútbol en Chile, y en particular por la situación financiera de Universidad de Chile, que ha enfrentado dificultades en los últimos años. La transparencia en la propiedad es vista por muchos como un elemento clave para asegurar la sostenibilidad y el buen funcionamiento de la institución.
La figura de Michael Clark ha sido objeto de controversia en el pasado, y su salida de la presidencia del club no ha disipado las dudas sobre su influencia en la administración de Azul Azul. La solicitud de Insulza busca arrojar luz sobre la estructura de propiedad y garantizar que los intereses del club estén alineados con los de la Universidad de Chile y sus seguidores.
El llamado a la transparencia de Insulza ha generado debate entre los hinchas y los directivos del club. Algunos lo ven como una iniciativa necesaria para fortalecer la gobernanza y la credibilidad de la institución, mientras que otros lo consideran una intromisión en asuntos internos de la sociedad anónima.
En cualquier caso, la solicitud de Insulza ha puesto en el centro de la discusión la importancia de la transparencia en la propiedad de los clubes de fútbol en Chile, y ha abierto un debate que podría tener importantes implicaciones para el futuro de Universidad de Chile y de otros equipos del país. La comunidad universitaria y los aficionados esperan que esta iniciativa contribuya a una gestión más transparente y responsable del club, y a la consolidación de un proyecto deportivo sólido y sostenible en el tiempo.










