Cecilia Pérez Jara, una figura conocida en la política chilena, ha dado un giro inesperado en su carrera al asumir la presidencia de Universidad de Chile, convirtiéndose en la primera mujer en liderar un equipo de Primera División en el país. Su trayectoria, marcada por un ascenso meteórico desde el anonimato hasta convertirse en una de las personas más cercanas al expresidente Sebastián Piñera, la ha preparado para enfrentar los desafíos que presenta este nuevo rol.
Nacida en Santiago en 1974 y abogada de la Universidad Andrés Bello, Pérez es descrita como una self-made woman , orgullosa de sus orígenes humildes y ajena a la élite tradicional de la derecha chilena. Su incursión en la política comenzó a mediados de la década de 1990, de la mano de Lily Pérez, quien la invitó a participar en el trabajo político en terreno. En 1998, Lily Pérez ganó la diputación por La Florida y nombró a Cecilia como jefa de gabinete, marcando el inicio de una larga y fructífera colaboración.
En el año 2000, Cecilia Pérez dio el salto a la arena electoral, postulándose como concejala por La Florida bajo el lema Vota Pérez , junto a Lily. Su elección marcó el comienzo de una carrera política ascendente dentro de Renovación Nacional (RN), donde rápidamente escaló posiciones, llegando a ser consejera general y secretaria general del partido.
Su relación con Sebastián Piñera se consolidó en agosto de 2011, cuando fue designada subdirectora del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam). Desde ese puesto, y gracias a su capacidad de colaboración y su habilidad para establecer relaciones con figuras clave del gobierno, como la Mane Piñera, Karla Rubilar y Carla Munizaga, se convirtió en una pieza fundamental en el entorno presidencial.
Un episodio que ilustra su lealtad a La Moneda ocurrió en 2010, cuando Ximena Ossandón, entonces vicepresidenta de la JUNJI, generó controversia con sus declaraciones sobre su remuneración. A pesar del enfado dentro de RN por la posterior renuncia de Ossandón, Pérez se alineó con el gobierno, demostrando su compromiso con la administración de Piñera.
Piñera reconoció el potencial de Pérez, valorando su origen y su capacidad para conectar con un sector de la población alejado de los estereotipos de la derecha pituca . En 2011, la nombró intendenta de la Región Metropolitana y, posteriormente, ministra Secretaria General de Gobierno, reemplazando a Andrés Chadwick.
Según Jorge Selume, exjefe de comunicaciones de Piñera, Pérez representaba un buen rostro para un Gobierno cuyo presidente había estudiado en Harvard . Selume destaca que, a pesar de su aparente superficialidad, Pérez poseía una aguda inteligencia y una capacidad de adaptación envidiable. De hecho, la propia Pérez se definía como la negrita de Harvard en el contexto del gobierno.
Su eficiencia, carácter y excelentes redes políticas la convirtieron en una vocera eficaz y una figura clave en la gestión de crisis. Selume relata que Piñera confiaba plenamente en su capacidad para sortear cualquier situación, incluso las más difíciles. Ella era soldado de Piñera. El le decía mire Cecilia, mañana salga y diga esto, esto y esto otro. Y ella iba a la pelea comunicacional , afirman ex miembros del gobierno de Piñera.
Tras el fin del primer gobierno de Piñera, Pérez jugó un papel crucial en el plan de retorno a La Moneda, acompañando al exmandatario en Avanza Chile. En el segundo gobierno, entre 2018 y 2019, volvió a asumir el cargo de ministra Secretaria General de Gobierno, enfrentando los desafíos del estallido social.
Su estilo directo y su capacidad para tomar decisiones difíciles la definen como una figura polémica, amiga a morir de sus amigos y enemiga a morir de sus enemigos . Selume describe su personalidad como jovial y chispeante, pero también autorreferente y dispuesta a defender sus intereses a toda costa.
En abril de 2022, Pérez se unió al directorio de Azul Azul como vicepresidenta, expresando su entusiasmo por formar parte del club que ama. Hoy, asume la presidencia de Universidad de Chile, enfrentando el desafío de revitalizar al equipo, que no conquista un título desde 2017.
Su llegada a la U se produce en un contexto complejo, marcado por la incertidumbre en torno al futuro de Michael Clark, el presidente saliente de Azul Azul, quien enfrenta acusaciones por el uso de fondos de su empresa para financiar empresas relacionadas con sus propios directores. A pesar de no tener relación con los líos financieros de Clark, Pérez deberá lidiar con las posibles repercusiones políticas de este caso.
Además, deberá abordar el problema de la violencia en el fútbol chileno, especialmente la presencia de barras bravas vinculadas al narcotráfico. Consciente de los riesgos, Pérez se prepara para enfrentar este desafío con carácter, inteligencia y su experiencia política. Lily Pérez, su amiga y mentora, confía en que su pasión por el fútbol la guiará en este nuevo camino.










