El pequeño pueblo soriano de Sarnago, casi deshabitado desde 1979, se aferra a la vida gracias al compromiso de sus vecinos y la Asociación de Amigos, que continúan con su proyecto de revitalización a través de un taller de lana destinado a culminar el Regugio , un espacio de coliving diseñado para atraer y retener población.
La iniciativa ha recurrido a las hacenderas , una práctica ancestral de trabajo colectivo, no solo por su utilidad en la rehabilitación del pueblo, sino también por su valor simbólico en el fortalecimiento de los lazos sociales. Este sábado, la Asociación de Amigos de Sarnago organizó un taller de lana para el aislamiento del Refugio, combinando técnicas tradicionales con principios de bioconstrucción en la lucha contra la despoblación en esta zona de Tierras Altas sorianas, una de las más afectadas por este fenómeno en España y Europa.
El taller permitió a los participantes experimentar con procesos tradicionales adaptados a las necesidades actuales, explorando soluciones constructivas de bajo impacto ambiental. Según declaraciones a EFE de José María Carrascosa, presidente de la Asociación, el proyecto del Refugio va más allá de una simple intervención arquitectónica; se concibe como un espacio de aprendizaje e intercambio donde las técnicas tradicionales no se pierdan y puedan desempeñar un papel importante en el futuro de Sarnago.
La implicación colectiva y la ilusión por devolver la vida a Sarnago han sido pilares fundamentales en la construcción de este espacio, iniciada en 2022. El Refugio se plantea como un lugar de convivencia para vecinos, viajeros y creadores, un punto de encuentro para compartir experiencias, conocimientos y valores, conectando el pasado con el futuro.
Cada tarea completada, cada elemento construido y cada jornada de trabajo compartido se celebra como un logro para esta comunidad que se niega a permitir que Sarnago caiga en el olvido. Han demostrado que el esfuerzo colectivo sigue siendo la mejor herramienta para construir futuro , según reiteran desde la asociación.
Las hacenderas son consideradas el corazón de este proyecto , que avanza progresivamente a través de jornadas abiertas de trabajo comunitario. En estas jornadas, vecinos, socios y amigos del pueblo se unen para limpiar, construir, reparar o simplemente compartir el esfuerzo y la esperanza de ver crecer el Refugio.
Los participantes en la jornada destacaron que en cada hacendera se mezclan generaciones, historias y acentos , todos unidos por un sueño común. Trabajamos juntos, aprendemos unos de otros y, al mismo tiempo, reconstruimos el alma del pueblo , comentaron.
La recuperación integral de Sarnago es el objetivo principal de esta asociación vecinal, que cuenta con cerca de 300 socios y que, desde su fundación hace más de 40 años, ha trabajado incansablemente para que el pueblo vuelva a latir y se convierta en un referente en la lucha contra la despoblación. La asociación busca no solo la rehabilitación física del pueblo, sino también la recuperación de su identidad y su tejido social.
El proyecto del Refugio, con su enfoque en la bioconstrucción y la sostenibilidad, se alinea con las nuevas tendencias de turismo rural y de búsqueda de espacios de convivencia y conexión con la naturaleza. La idea es ofrecer una alternativa a la vida urbana, atrayendo a personas que buscan un estilo de vida más tranquilo y cercano a la naturaleza, al tiempo que contribuyen a la revitalización del pueblo.
La utilización de la lana como material aislante en el Refugio es un ejemplo de cómo se pueden combinar las técnicas tradicionales con las necesidades actuales. La lana es un material natural, renovable y biodegradable, que ofrece excelentes propiedades aislantes y acústicas. Además, su uso contribuye a la economía local, ya que se puede obtener de rebaños de la zona.
La Asociación de Amigos de Sarnago confía en que el Refugio se convierta en un motor de desarrollo para el pueblo, atrayendo a nuevos habitantes y generando actividad económica. El espacio está diseñado para ser flexible y adaptable, pudiendo albergar a diferentes tipos de usuarios, desde familias hasta artistas y emprendedores.
La experiencia de Sarnago demuestra que la lucha contra la despoblación es posible, pero requiere del compromiso y la colaboración de todos. La implicación vecinal, la recuperación de las tradiciones y la apuesta por la sostenibilidad son elementos clave para construir un futuro para los pueblos abandonados. La historia de Sarnago es un ejemplo inspirador para otras comunidades rurales que se enfrentan a los mismos desafíos.










