La historia de Víctor Chiarlo, un emprendedor santafesino, y su fábrica de canicas Tinka, es un reflejo de la industria argentina y su capacidad de resiliencia frente a las adversidades económicas. El relato, plasmado en el libro Mi mundo de Mario Sciapichetti, fue presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires, donde el propio Chiarlo, con más de noventa años, pudo constatar el interés del público por su trayectoria.
La génesis de Tinka se remonta a la infancia de Chiarlo, quien soñaba con tener una canica de vidrio, un juguete inexistente en su niñez en la provincia de Santa Fe. Ante la imposibilidad de adquirirla, decidió fabricarla él mismo, rompiendo una botella de gaseosa, lijando un pedazo de vidrio y creando así su propio juguete. Este acto de ingenio y determinación fue el punto de partida de lo que hoy es la única fábrica de canicas de vidrio en la región latinoamericana.
La fábrica, ubicada en la ciudad de San Jorge, Santa Fe, lleva operando más de 70 años y continúa funcionando gracias al esfuerzo de su fundador y su equipo de trabajo. Sciapichetti destaca que la historia de Tinka es representativa de la industria argentina, ya que refleja los desafíos y las dificultades que enfrentan los pequeños emprendedores y las empresas familiares para mantenerse a flote en un contexto económico inestable.
El autor del libro subraya que la fábrica Tinka, como muchas otras pequeñas empresas argentinas, se ha visto afectada por las políticas económicas de los últimos dos años y cinco meses, que han provocado la quiebra y el cierre de más de 24 mil empresas en el país. Sin embargo, a pesar de las dificultades, Tinka sigue adelante, manteniendo viva la tradición artesanal de la fabricación de canicas y generando empleo en su comunidad.
Sciapichetti enfatiza la importancia de contar historias como la de Tinka, que resaltan el esfuerzo y la dedicación de los emprendedores argentinos. Esto es lo importante y lo que hay que contar, el esfuerzo de cada día , afirma el autor. La fábrica, que trabaja con mano de obra local y procesos artesanales, es un ejemplo de cómo se puede generar valor y sustento a través del trabajo honesto y la perseverancia.
Víctor Chiarlo estuvo presente en la presentación de Mi mundo , visiblemente emocionado por ver cómo su historia inspiraba a otros. El libro, de redacción ligera y accesible, ha captado la atención de lectores de todas las edades, quienes se sienten atraídos por la sencillez y la autenticidad del relato.
Lucas Matías, hijo de Chiarlo, dedicó unas palabras a su padre en la contraportada del libro: A mi Viejo Tu legado vivirá por siempre en las manos de los niños de nuestro país, los más vulnerables, aquellos a los que siempre quisiste ayudar y ver felices . Esta dedicatoria refleja el compromiso social de Chiarlo y su deseo de contribuir al bienestar de los más necesitados.
En la actualidad, Tinka produce canicas con la imagen de los jugadores de la Selección Argentina de fútbol, incluyendo las muy solicitadas con la figura de Lionel Messi. Esta iniciativa, que forma parte de la línea Campeones del Mundo de la fábrica, ha generado un gran interés entre los niños y ha contribuido a mantener viva la pasión por el fútbol en el país.
La historia de Tinka es un testimonio de la capacidad de los argentinos para superar las adversidades y construir un futuro mejor. Es una historia de sueños cumplidos, de esfuerzo y dedicación, y de compromiso con la comunidad. Es una historia que merece ser contada y recordada, como un ejemplo de resiliencia y esperanza en tiempos difíciles. La fábrica, más que un negocio, es un símbolo de la identidad argentina y de su capacidad para reinventarse y adaptarse a los cambios.










