Dos millones de personas se congregaron en la playa de Copacabana para disfrutar del concierto gratuito de Shakira, organizado por la Alcaldía de Río de Janeiro. La multitud, ávida por ver a la artista colombiana, superó las expectativas, recordando los eventos masivos de Madonna y Lady Gaga en el mismo lugar en años anteriores. La "Loba", como la promocionaron, ofreció un espectáculo de dos horas que incluyó la participación de leyendas de la música brasileña como Caetano Veloso y María Bethania, además de la estrella pop Anitta.
Shakira, vestida con los colores de Brasil, apareció sobre el escenario con una hora de retraso respecto al horario anunciado, desatando la euforia de la multitud. "Amo a Brasil", declaró la artista, en un gesto que resonó entre sus seguidores. El alcalde de Río, Eduardo Cavaliere, celebró el evento en su cuenta de X, afirmando: "Dos millones de personas. La Loba hizo historia en Rio". Cavaliere, quien asumió el cargo en marzo tras la renuncia de Eduardo Paes, se perfila como un posible candidato a la gobernación del estado e incluso ha sido mencionado como posible vicepresidencial de Lula en las próximas elecciones.
El concierto de Shakira fue un espectáculo visual y musical que combinó sus éxitos más conocidos con elementos de la cultura brasileña. La artista interpretó canciones como "Hips don't lie", "La bicicleta", "La tortura" y "Estoy aquí", y compartió el escenario con Caetano Veloso, Maria Bethania y Anitta, con quien bailó funk de estilo local. A lo largo de la presentación, Shakira realizó diez cambios de vestuario, emulando el estilo de Madonna y Lady Gaga en sus anteriores conciertos en Copacabana.
La relación de Shakira con Brasil es larga y fructífera, habiendo actuado en el país en numerosas ocasiones desde 1996. Este concierto, sin embargo, adquirió una relevancia especial al ser la inauguración de su gira "Las mujeres ya no lloran", la primera en siete años y que ya ha batido récords de facturación como la de mayor recaudación de un artista latino.
La pasión de los fans brasileños por Shakira quedó patente en la presencia de Graciele Vaz, quien viajó desde Paraty, a cuatro horas de Río, y durmió en la playa para asegurar un buen lugar. Vaz exhibía un tatuaje en su espalda con el nombre de Shakira y la figura de una loba, un símbolo de la gira.
Copacabana se transformó en "Lobacabana" durante los días previos al concierto, con carteles con el rostro de Shakira adornando la ciudad. Los vendedores ambulantes ofrecían una amplia variedad de productos relacionados con la artista, desde abanicos y gorras hasta camisetas y frasquitos con "lágrimas de Shakira", una referencia al título de la gira.
Con una trayectoria de 100 millones de discos vendidos, cuatro premios Grammy y 15 Grammy Latino, Shakira ha conquistado a varias generaciones con su música. El concierto en Río culminó con la interpretación de "Bzrp Music Sessions, Vol. 53", el tema que grabó tras su separación del exfutbolista Gerard Piqué.
Las autoridades desplegaron un amplio dispositivo de seguridad para garantizar la seguridad de los asistentes, con casi 8.000 agentes, drones, cámaras de reconocimiento facial y 18 puntos de revista con detectores de metales. Este operativo fue el más grande implementado en Copacabana durante un megaconcierto, recordando el incidente del año pasado, cuando la policía frustró un atentado con bomba planeado por un grupo que difundía discursos de odio.
La Alcaldía de Río estimó que el evento generaría un impacto económico de más de 800 millones de reales (aproximadamente 160 millones de dólares) para la ciudad. El concierto de Shakira no solo fue un éxito musical, sino también un impulso para la economía local y una demostración del poder de la música para unir a las personas.











