La 50 Feria del Libro porteña continuó ayer con una masiva afluencia de público, similar a la registrada el día anterior durante el fin de semana largo. La Rural se vio nuevamente repleta de visitantes, con largas colas para adquirir libros y obtener autógrafos de los autores, mientras que las charlas y presentaciones se llevaron a cabo a sala llena, generando incluso filas de espera en los pasillos.
Uno de los momentos destacados de la jornada fue la presentación de Eduardo Sacheri y su última novela, Qué quedará de nosotros , ante una audiencia de aproximadamente quinientas personas en la sala Hernández. La charla, moderada por Flavia Pitella, exploró la obra como una continuación de Demasiado lejos , aunque ambas novelas pueden leerse de forma independiente. Sacheri detalló que sus protagonistas son cinco hombres tres soldados y dos oficiales y reveló que se inspiró en personas que detesta para crear el personaje del oficial más complejo. Sus comentarios provocaron risas entre los asistentes, quienes escucharon atentamente cada palabra.
El autor también recurrió a su experiencia como profesor de Historia para explicar aspectos relevantes del contexto de la guerra de Malvinas, incluyendo la geografía de las islas y la evolución histórica del reclamo argentino por la soberanía. Sacheri señaló que, hasta 1930, el reclamo era meramente diplomático, pero que en la década de 1940 el tema de la soberanía comenzó a integrarse en el currículo escolar. La mayoría de los que estamos hoy acá pintamos mapas en la escuela con las Malvinas. Crecimos escuchando que las Malvinas son argentinas . Entonces, ¿cómo no iba a celebrar la mayoría de la población cuando en el 82 recuperamos las islas? reflexionó. Concluyó con una observación sobre la complejidad de la naturaleza humana: El alma humana es un bollo de cosas que se contradicen unas con otras .
Antes de dirigirse al stand de Penguin para firmar ejemplares de su libro, Sacheri agradeció a sus lectores por su apoyo constante a lo largo de su carrera, recordando que sus primeras presentaciones contaban con una audiencia de apenas doce personas, entre familiares y amigos.
En otro evento importante, la Fundación El Libro otorgó el Premio de la Crítica a Juan José Becerra por su libro Un hombre , elegido como el mejor de 2025 por un jurado de periodistas culturales. Becerra recibió un cheque por 1.200.000 de pesos y una plaqueta en reconocimiento a su obra. Previamente, había participado en una conversación con Martín Kohan sobre las últimas ficciones y ensayos del autor de Ciencias morales .
La Feria también rindió homenaje a Mario Vargas Llosa, explorando su figura y las controversias que lo rodean en una conversación entre Álvaro Fernández Bravo, Luis Ángel Del Castillo, Elena Loayza y Mauro Marino. El evento abordó la relación entre la literatura y la política en la obra del Nobel peruano.
La jornada tuvo un punto álgido a partir de las 14 horas, con la presentación de la joven autora española Inma Rubiales y su best seller Un amigo gratis . Cientos de fans se congregaron en la Rural, formando una fila que se extendía fuera del predio y daba la vuelta por avenida Sarmiento. Según la editorial Planeta, la primera fan llegó al lugar a las 5.40 de la mañana. La sala Hernández se vio desbordada por la multitud, convirtiéndose en el espacio más visitado de la Feria.
Posteriormente, la periodista María O Donnell dialogó con Ernesto Tenembaum sobre su libro Montoneros , mientras que Camila Sosa Villada presentó su obra El viaje inútil , generando también largas filas de espera para el ingreso. La anticipación por la presentación de Sosa Villada era palpable, con conversaciones sobre su libro circulando por los pasillos desde el día anterior. En ambos casos, las filas para acceder a las presentaciones dieron varias vueltas alrededor del predio.












