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En el contexto de la preparación para las elecciones de 2026, obispos de diversas diócesis en el estado de Coahuila han emitido un mensaje contundente a la ciudadanía, instándolos a ejercer su derecho al voto de manera informada, responsable y con una clara orientación hacia el bien común, específicamente en la elección de diputados federales. El pronunciamiento subraya que la participación política no es simplemente un derecho civil, sino también una obligación moral fundamental para cada ciudadano.
Los líderes religiosos enfatizan que la política, cuando se practica con integridad y ética, se convierte en una herramienta esencial para el servicio a la sociedad, contribuyendo al desarrollo y bienestar de todos los coahuilenses. El mensaje, firmado por el obispo de Saltillo, Hilario González, Luis Martín Barraza Beltrán, obispo de Torreón, y Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, obispo de Piedras Negras, se basa en los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia, ofreciendo criterios claros para guiar a los votantes en su toma de decisiones.
La dignidad humana se presenta como el eje central de toda legislación, un principio rector que debe inspirar a los representantes electos en la creación de leyes justas y equitativas. Los obispos resaltan la importancia de proteger los derechos fundamentales, incluyendo el derecho a la vida, la institución de la familia y la libertad de conciencia, pilares esenciales para una sociedad justa y próspera.
El bien común, definido como las condiciones necesarias para el desarrollo integral de todas las personas, con especial atención a los sectores más vulnerables, es otro principio clave que se destaca en el mensaje. Los obispos instan a los ciudadanos a considerar cómo las propuestas de los candidatos impactarán en la vida de los más necesitados y a priorizar políticas que promuevan la inclusión social y la igualdad de oportunidades.
Asimismo, el pronunciamiento aborda los principios de solidaridad y subsidiaridad, dos conceptos centrales de la doctrina social de la Iglesia. En relación con la solidaridad, los obispos señalan la urgencia de abordar problemáticas apremiantes que afectan a Coahuila, como la migración, la falta de empleo digno y la creciente escasez de agua. Se enfatiza la necesidad de políticas públicas que promuevan la justicia social y la protección de los derechos de los migrantes, así como la creación de empleos bien remunerados y el manejo sostenible de los recursos hídricos.
En cuanto al principio de subsidiaridad, los obispos subrayan la importancia de respetar la autonomía de las comunidades locales y fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones. Se insta a los candidatos a reconocer el valor de las iniciativas locales y a promover políticas que empoderen a las comunidades para que puedan resolver sus propios problemas y construir su propio futuro.
Los obispos advierten sobre los peligros del abstencionismo, calificándolo como una forma de irresponsabilidad cívica que permite que otros decidan el rumbo del país. Por ello, invitan a la población a involucrarse activamente en el proceso democrático, ejerciendo su derecho al voto de manera consciente y responsable.
Para facilitar este proceso, los obispos ofrecen una serie de recomendaciones prácticas a los votantes. Sugieren investigar a fondo la trayectoria y las propuestas de los candidatos, priorizar proyectos de largo plazo que beneficien a las futuras generaciones, exigir coherencia ética y transparencia en el manejo de los recursos públicos, y dar seguimiento al desempeño de los representantes electos una vez que hayan sido elegidos.
El mensaje también reconoce los desafíos específicos que enfrenta Coahuila, como la violencia, las adicciones, la corrupción y la desigualdad social. En este sentido, se destaca la necesidad de contar con leyes que fortalezcan la seguridad pública, promuevan la educación de calidad, impulsen el desarrollo económico sostenible y combatan la corrupción en todas sus formas.
Los obispos hacen un llamado enfático a evitar la violencia política, las descalificaciones y el uso indebido de las herramientas tecnológicas para dañar la imagen de los candidatos. Se insta a los participantes en el proceso electoral a mantener un diálogo respetuoso y constructivo, basado en argumentos sólidos y propuestas concretas.
Finalmente, los obispos invitan a la ciudadanía a orar por el proceso electoral, pidiendo a Dios que ilumine a los votantes y a los candidatos, y a asumir su responsabilidad cívica con compromiso y dedicación, buscando construir una sociedad más justa, solidaria y en paz. El mensaje concluye con una exhortación a trabajar juntos por el bien común, superando las divisiones y construyendo un futuro mejor para todos los coahuilenses.












