Dos meses después de que el presidente Donald Trump declarara la guerra a Irán, prometiendo una victoria rápida, el conflicto se encuentra en un punto muerto, sin ventajas estratégicas claras para Washington y con consecuencias negativas que se extienden por todo el mundo. La promesa de una victoria rápida de Trump no se ha materializado, y la situación se ha deteriorado para múltiples actores.
El pueblo iraní sufre el impacto más directo, con más de 3.600 muertes confirmadas, incluyendo más de 1.700 civiles, debido a los bombardeos estadounidenses e israelíes a infraestructura civil. El régimen iraní, ahora liderado por Mojtaba Jamenei, ha intensificado la represión interna, con más de 600 ejecuciones desde principios de año y un bloqueo de internet que ya supera las ocho semanas.
En Líbano, los ataques israelíes han causado más de 2.500 muertes y desplazado a 600.000 personas, adoptando tácticas similares a las utilizadas en Gaza. Los países del Golfo, especialmente los Emiratos Árabes Unidos, han sido blanco de ataques, afectando su posición como centro de negocios y turismo. El cierre del estrecho de Ormuz impacta negativamente a Irak, Qatar y Kuwait.
La economía estadounidense se ve afectada por la inflación y la caída de la confianza del consumidor, mientras que la economía global enfrenta un aumento en los precios de la energía y los alimentos. China, aunque dependiente del petróleo de Medio Oriente, podría fortalecerse gracias a sus reservas y transición energética. Las empresas de combustibles fósiles están obteniendo grandes beneficios, pero enfrentan llamados a impuestos extraordinarios.
Rusia se beneficia de los altos precios del petróleo, aunque los ataques ucranianos a su infraestructura limitan sus ventas. El sector de energías renovables podría verse impulsado, pero también enfrenta el aumento de los precios de los materiales. Los fabricantes de armas ven un aumento en el gasto militar global.
La situación política para Trump se debilita con un índice de aprobación del 37%. Israel, liderado por Benjamin Netanyahu, busca capital político en este conflicto, aunque las encuestas muestran escepticismo sobre la victoria.
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