Rusia continuará prestando ayuda militar al gobierno de Mali, según informó el Kremlin, a pesar de la oposición de grupos tuaregs que buscan la expulsión de las tropas rusas y el elevado número de bajas entre mercenarios. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que Rusia seguirá combatiendo el extremismo y el terrorismo en Mali, brindando asistencia al gobierno actual en respuesta a una solicitud expresa de las autoridades malienses.
La decisión se produce en un contexto de intensos enfrentamientos en el norte de Mali, donde independentistas tuaregs tomaron la ciudad estratégica de Kidal el pasado sábado, mientras que otros grupos armados, vinculados a Al Qaeda, atacaron simultáneamente la capital, Bamako, y ciudades cercanas. El ejército de Mali ha respondido con bombardeos contra objetivos considerados terroristas en Kidal, según un comunicado del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Malienses (FAMA), que afirma haber neutralizado a varios rebeldes.
El ejército de Mali cuenta actualmente con el apoyo de las juntas militares de Burkina Faso y Níger. La victoria del gobierno maliense sobre los secesionistas del norte en 2023 fue respaldada por mercenarios rusos del grupo Wagner, ahora conocido como Africa Corps.
Moscú ha denunciado que los rebeldes que intentaron tomar el poder en Mali fueron adiestrados por instructores europeos y ucranianos, estimando que el número de rebeldes asciende a aproximadamente 12.000 , de los cuales más de 2.500 han sido abatidos por las fuerzas gubernamentales y los mercenarios rusos. Durante la semana, han circulado imágenes de combatientes muertos de ambos bandos, evidenciando la intensidad de los combates. La situación en Mali sigue siendo volátil y compleja, con implicaciones para la estabilidad regional.
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