Una nueva alza en los valores de los combustibles se proyecta para la próxima semana, en medio de la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente. Los precios del petróleo alcanzaron su valor más alto en los últimos cuatro años, lo que se traduce en un impacto directo en la economía de los hogares chilenos.
Las estimaciones indican que, para la primera semana de mayo, el incremento en las gasolinas de 93 y 97 octanos sería de aproximadamente 35 pesos por litro. Este aumento se suma a las ya experimentadas alzas en los meses anteriores, generando preocupación en diversos sectores de la sociedad.
El barril de petróleo llegó a cotizarse en 126 dólares durante la semana pasada, un valor que no se veía desde 2019, lo que impacta directamente en los precios de las bencinas a nivel local. La inestabilidad en Medio Oriente, con conflictos y tensiones geopolíticas, es uno de los principales factores que explican este aumento en el precio del petróleo a nivel global.
De concretarse, sería la tercera alza en los últimos tres meses. En marzo, se registró un alza de 372,2 pesos por litro, generando fuertes críticas desde distintos sectores, especialmente por la eliminación del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco). El Mepco, que había sido implementado para amortiguar las fluctuaciones internacionales en los precios de los combustibles, fue desmantelado por el gobierno actual, argumentando que distorsionaba el mercado.
A ese incremento de marzo se sumó el de abril, cuando la bencina de 93 octanos subió 20 pesos por litro. La acumulación de estas alzas ha generado un aumento significativo en el costo de la vida para los chilenos, especialmente para aquellos que dependen del automóvil para sus actividades diarias.
En el plano político, la situación ha generado debate y controversia. Desde el parlamento, los diputados gremialistas Mario Olavarría y Marco Sulantay han llamado al Gobierno a tomar medidas paliativas para enfrentar la crisis en los bolsillos de las familias. Los diputados han propuesto diversas alternativas, como la reducción de impuestos a los combustibles o la implementación de subsidios directos a los consumidores.
Por otro lado, desde la oposición, la diputada socialista Carolina Cucumides ha sido más crítica con las medidas y ha afirmado que el alza en los valores es el costo de la decisión política del Gobierno de debilitar el Mepco. La diputada Cucumides ha argumentado que el Mepco era una herramienta importante para proteger a los consumidores de las fluctuaciones internacionales en los precios de los combustibles y que su eliminación ha dejado a los chilenos vulnerables a las alzas.
Desde el mundo económico, el experto en materias monetarias Francisco Castañeda ha sostenido que el alza responde a una decisión en política económica del Gobierno, traspasando de lo que ocurre a nivel internacional a los consumidores nacionales. Castañeda ha explicado que el gobierno ha optado por dejar que los precios de los combustibles se determinen por las fuerzas del mercado, lo que ha resultado en un aumento en los precios debido a la alta demanda y la escasez de petróleo a nivel global.
El impacto de estas alzas no solo se limita al gasto en transporte. También se prevé un alza en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril, lo que se traduce en un posible aumento inflacionario, encareciendo el costo de la vida y el valor de la Unidad de Fomento (UF). Un aumento en el IPC significa que los precios de los bienes y servicios en general aumentarán, lo que reducirá el poder adquisitivo de los chilenos.
La situación es especialmente preocupante para los sectores más vulnerables de la población, que destinan una mayor proporción de sus ingresos al gasto en transporte y alimentos. Las alzas en los precios de los combustibles pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida, obligándolos a reducir sus gastos en otros bienes y servicios esenciales.
El gobierno, por su parte, ha defendido su política energética, argumentando que es necesario dejar que los precios de los combustibles se determinen por el mercado para fomentar la inversión y la eficiencia. Sin embargo, la creciente presión social y política podría obligarlo a reconsiderar su postura y a implementar medidas paliativas para mitigar el impacto de las alzas en los bolsillos de los chilenos.
La incertidumbre en el mercado internacional del petróleo y la volatilidad de los precios hacen prever que las alzas en los combustibles podrían continuar en los próximos meses. La situación exige una respuesta coordinada por parte del gobierno, el parlamento y el sector privado para proteger a los consumidores y garantizar la estabilidad económica del país. La búsqueda de alternativas energéticas y la promoción de la eficiencia energética son también medidas importantes para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mitigar el impacto de las fluctuaciones internacionales en los precios.









