El País celebra este lunes sus 50 años de historia, un hito que su director, Jan Martínez Ahrens, celebra con sus compañeros en España, América y en todo el mundo. El periódico, nacido en plena dictadura franquista, ha mantenido a lo largo de medio siglo una defensa constante de la democracia, la tolerancia y la claridad informativa, adaptándose a los nuevos tiempos tecnológicos sin perder sus valores fundamentales.
Martínez Ahrens, quien asumió la dirección del diario en junio del año pasado, rememoró un reciente encuentro con su antecesor, Juan Luis Cebrián, fundador del periódico, y con más de sesenta de los periodistas que formaron parte de la primera etapa de El País. Este encuentro, según el director, fue un momento de reflexión y optimismo, reafirmando la importancia de los orígenes del periódico y la continuidad de sus principios.
En una entrevista concedida a Clarín en la medianoche del jueves, tras participar en un programa de televisión, Martínez Ahrens destacó la evolución del periódico desde sus inicios en papel blanco y negro hasta las plataformas digitales actuales. Hemos ampliado audiencias, pero hay un fondo común, una piedra firme y sólida: la defensa de la democracia como zona de acuerdo, de tolerancia, de claridad, también de defensa de los débiles, de reparto de la riqueza. Esos valores se han mantenido, con errores, con desaciertos, y también con muchos aciertos , afirmó.
La experiencia de Martínez Ahrens en América Latina, donde dirigió el periódico en diversas etapas, ha sido fundamental para comprender la vocación global de El País. Nosotros somos un periódico global; América es la globalidad, y este es un periódico global. En América tenemos seis ediciones, y en Estados Unidos funcionan dos, una en inglés, otra en español Escribimos tanto para un lector de Monterrey como para un lector de Buenos Aires o de Mendoza, de Barcelona o de San Diego. Vamos a los lugares donde ocurren las noticias, sean o no las que más te gusten. Anteponemos el dato al prejuicio , explicó.
En relación con la situación actual en Argentina, Martínez Ahrens expresó su preocupación por el clima político polarizado y el auge del discurso de odio. Argentina siempre ha sido fuerte en términos políticos. Ahora está en una época realmente compleja, con una presidencia que representa muchos valores negativos porque, más allá de las medidas económicas, que también pueden ser cuestionables, es un tipo de gobierno que fomenta el odio, el odio al otro, el odio al diferente, el odio al surdo, el odio a todo aquel que no está de acuerdo con sus ideas. Y esa semilla del odio es terrible porque al final germina. Vemos los primeros brotes, pero no sabes en qué acabará en el futuro En Europa tenemos una amplia experiencia en ver cómo el odio, si viene del aparato político, si viene de los gobiernos, se multiplica , advirtió.
El director de El País también se refirió a la situación en Estados Unidos, donde observa una transformación preocupante de la sociedad y un debilitamiento de las instituciones democráticas. Estados Unidos siempre ha sido un país aspiracional. Un referente de democracia, de libertades, de prosperidad económica, de un cierto capitalismo con rasgos salvajes, pero también muy innovador Esa sociedad se está transformando. Hay unas oligarquías económicas fortísimas y un poder que muestra muy poco respeto al juego democrático en el interior. En el exterior está fomentando guerras, pisoteando la legalidad internacional, maltratando a socios democráticos, como España, México o Canadá Aquellos que están más cerca son los que más dolor han recibido. Envalentonó a las fuerzas más radicales, más ultraderechistas, menos democráticas, de cada sociedad , analizó.
La gestión de la información por parte de Donald Trump también fue objeto de crítica por parte de Martínez Ahrens, quien denunció el acoso al periodismo serio y las presiones a los medios de comunicación. El periodismo serio está siendo acosado desde el poder, sin tapujos y sin velos. Directamente se les denigra en Estados Unidos. Hemos visto que programas legendarios tienen que cambiar de dirección por presiones del poder, como cadenas de televisión que se están tambaleando porque pueden caer en las zarpas del trumpismo. Sucede incluso con cómicos que han sido retirados de la antena por la presión del poder Ya no se puede ni reír del poder en un país donde reírse del poder era un signo de salud democrática. El periodismo vive en una época de resistencia , afirmó.
Sin embargo, Martínez Ahrens se mostró optimista sobre la capacidad del periodismo para resistir y mantener su independencia. Claro que sí. Porque también el periodismo, el buen periodismo, se hace grande en momentos como este. Es cuando tiene que demostrar su valía. En Estados Unidos hay magníficos periodistas. Es un país con medios poderosísimos y con un estamento periodístico muy concienciado de cuál es su deber y de cuál es su obligación , aseguró.
En cuanto a las lecciones aprendidas del periodismo americano, Martínez Ahrens destacó la capacidad de los periodistas estadounidenses para profundizar en los temas y realizar investigaciones de largo plazo. Los periodistas americanos son muy buenos yendo al fondo de los asuntos. Tienen capacidades de muchos niveles. Hacen investigaciones de largo plazo, incluso de años Hay una competencia sana entre los medios, se contestan unos a otros sin insultarse, sacando exclusivas Ahora se ha deteriorado un poco ese clima que llegó a ser común también en el primer mandato de Trump , comentó.
En contraste, Martínez Ahrens describió el clima periodístico en España como muy crispado , marcado por la polarización política y la constante campaña electoral. España está crispada, los medios están crispados. Vivimos con una sensación de campaña o precampaña electoral permanente, y ya sabemos lo que pasa en las campañas. La verdad deja de importar muchas veces Se juega al interés cortoplacista, a la destrucción del enemigo. Ya no hay rivales, hay enemigos, se ha creado un mundo de banderías según el cual o estás en un sitio o estás en otro, y no se admiten ni el diálogo ni el consenso , lamentó.
Finalmente, Martínez Ahrens reflexionó sobre el futuro de El País y la importancia de mantener los valores que han guiado al periódico durante sus primeros 50 años. Fue entrañable. Llevo muchos años en el periódico, y con muchos de ellos trabajé. Ahí había maestros míos del periodismo. Vi optimismo, fe en este oficio, y a mi eso me ha cargado las pilas. Me hizo reflexionar sobre el oficio. Es una tarea muy desgastante, de la que todos los días sales pensando que no lo has hecho lo suficientemente bien, que hay errores, que no hemos sabido llegar donde deberías estar Aquella era gente que proviene el periodismo que hacemos ahora con las armas de toda la vida: el periodismo bien. Es un impulso, una descarga de energía Los periodistas vivimos mucho en el presente, pero hay un pasado en el que había gente que hizo lo que tú estás haciendo ahora, ellos creían en el proyecto, y ahora somos nosotros los que, como ellos, hemos de creer en el periodismo de entonces para hacer el periodismo de ahora , concluyó.
En cuanto a los desafíos que enfrenta el periodismo en la era digital, Martínez Ahrens se mostró preocupado por la proliferación del falso periodismo y la falta de rigor informativo. Antes los medios tradicionales teníamos la intermediación entre el público y lo que pasaban. Casi era un monopolio. Eso se ha roto y a veces es bueno porque han entrado muchas fuerzas nuevas, otra energía... Pero al mismo tiempo se ha colado el intrusismo. Gente que no aprecia el periodismo, la información, y que lo único que busca es el beneficio económico rápido, con medias verdades, con bulos, con las armas más grotescas del sensacionalismo. Y eso me irrita mucho porque nos dificulta el trabajo. Pero aparte de eso, nosotros estamos en una situación donde ya los lectores saben quiénes somos y acuden a nosotros de una forma natural , finalizó.











