El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) emitió un pronunciamiento condenando el hostigamiento contra su presidente, Roberto Burneo, en el contexto de denuncias de un presunto fraude en los comicios del 12 de abril. La institución electoral se pronunció enérgicamente contra un plantón registrado en su sede en Jesús María y una protesta frente a la residencia privada de Burneo, donde manifestantes exigían el desarrollo de elecciones complementarias.
Según información difundida por el JNE, ambas movilizaciones incluyeron demandas directas para la realización de nuevas elecciones. Ante estos actos, el JNE declaró que tales conductas son inaceptables en un Estado de derecho y constituyen un intento de presión indebida que vulnera la institucionalidad democrática .
El comunicado del JNE enfatiza que, si bien el derecho a la manifestación es legítimo, este no ampara actos de intimidación ni amenazas. Cualquier acción que pretenda coaccionar decisiones o afectar la independencia de la función jurisdiccional será rechazada con firmeza y puesta en conocimiento de las autoridades competentes para las acciones que correspondan , señala el texto.
El JNE reafirmó su plena autonomía e independencia, tal como lo establece la Constitución Política del Perú y la ley. Subrayó que sus decisiones se basan exclusivamente en criterios técnicos y jurídicos, sin dejarse influenciar por presiones externas. Exhortamos a las organizaciones políticas y a la ciudadanía a actuar con responsabilidad y respeto, contribuyendo a preservar la paz social , concluye el comunicado.
Estos hechos se producen en un clima de tensión política tras las elecciones generales del 12 de abril, marcadas por graves fallas logísticas que impidieron a miles de ciudadanos ejercer su derecho al voto en más de 200 mesas de sufragio en distritos de Lima Sur. La problemática se originó en retrasos y errores en el traslado del material electoral por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y la empresa encargada del transporte, Galaga SAC.
El pasado 30 de abril, el alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, presentó una demanda de amparo contra el JNE por declarar inviable la solicitud de elecciones complementarias planteada por el excandidato presidencial Rafael López Aliaga. La demanda se fundamenta en el argumento de que el rechazo a la medida vulnera derechos fundamentales consagrados en la Constitución, como el derecho a la participación política, al sufragio y a principios de razonabilidad.
La situación ha generado un debate público sobre la legitimidad de los resultados electorales y la necesidad de garantizar la transparencia y la integridad del proceso electoral. Diversos sectores de la sociedad civil y organizaciones políticas han expresado su preocupación por las fallas detectadas y han demandado una investigación exhaustiva para esclarecer las responsabilidades y evitar que se repitan situaciones similares en el futuro.
El JNE ha insistido en que está comprometido con la defensa de la institucionalidad democrática y con la garantía de los derechos electorales de todos los ciudadanos. Ha anunciado que analizará con rigurosidad la demanda de amparo presentada por el alcalde Reggiardo y tomará una decisión en base a los fundamentos legales y constitucionales.
La condena del JNE al hostigamiento contra su presidente refleja la creciente polarización política en el país y la dificultad para mantener un diálogo constructivo en torno a temas sensibles como los resultados electorales. La institución electoral ha advertido que no tolerará ningún tipo de presión o intimidación que ponga en riesgo su independencia y su capacidad para cumplir con sus funciones.
El incidente también plantea interrogantes sobre la seguridad de los funcionarios electorales y la necesidad de protegerlos de posibles actos de violencia o hostigamiento. El JNE ha solicitado a las autoridades competentes que refuercen las medidas de seguridad para garantizar la integridad física y moral de sus miembros.
La situación actual exige un llamado a la calma y a la responsabilidad por parte de todos los actores políticos y sociales. Es fundamental respetar las instituciones democráticas y los procedimientos legales establecidos para resolver las controversias electorales. La violencia y la intimidación no son soluciones y solo contribuyen a agravar la crisis política y social que atraviesa el país.
El JNE ha reiterado su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas, y ha anunciado que pondrá a disposición del público toda la información relevante sobre el proceso electoral y las decisiones que adopte. Asimismo, ha invitado a la ciudadanía a participar activamente en el debate público y a contribuir con propuestas constructivas para mejorar el sistema electoral.
La resolución del conflicto electoral y la restauración de la confianza en las instituciones democráticas son desafíos cruciales para el futuro del Perú. Es necesario un esfuerzo conjunto de todos los sectores de la sociedad para superar la polarización política y construir un país más justo, equitativo y democrático.












