Tras un asalto en aguas internacionales, la Armada israelí liberó a la mayoría de los participantes de la Global Sumud Flotilla en un puerto de Creta, aunque mantiene secuestrados al menos a dos activistas: el brasileño Thiago Ávila y el ciudadano español de origen palestino, Saif Abukeshek. El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí planea juzgarlos bajo sus leyes, acusándolos de afiliación a organizaciones terroristas y actividad ilegal, respectivamente. Mientras tanto, el gobierno griego colabora con el operativo israelí, intentando deportar contra su voluntad al resto de los activistas que llegaron al puerto griego.
Según fuentes de la embajada española en Grecia, la liberación parcial se produjo después de 40 horas de crueldad calculada a bordo de un buque de la marina israelí, donde los activistas fueron privados de comida y agua, obligados a dormir en cubiertas inundadas deliberadamente y sometidos a violencia física. El comunicado de la Flotilla detalla que, durante el intento de secuestro de Ávila y Abukeshek, los participantes ofrecieron resistencia pacífica, lo que desencadenó una respuesta violenta por parte de los militares israelíes, resultando en golpes, patadas, fracturas de nariz y costillas, e incluso disparos.
La Flotilla denuncia que la policía griega está impidiendo que los activistas liberados abandonen el país, forzándolos a subir a autobuses con destino al aeropuerto de Creta, en un intento de deportación forzada. Esta acción, según la Flotilla, constituye una privación de libertad de movimiento para ciudadanos, muchos de ellos con pasaporte europeo, que fueron detenidos ilegalmente en aguas internacionales.
El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí justifica la retención de Abukeshek y Ávila, alegando sospechas de afiliación a una organización terrorista en el caso del español y actividad ilegal en el del brasileño, sin aportar pruebas concretas. La Flotilla rechaza estas acusaciones, calificándolas de calumnias destinadas a justificar el secuestro de activistas civiles que trabajan en solidaridad con el pueblo palestino.
Sally Issa, pareja de Saif Abukeshek, ha hecho un llamamiento urgente a los gobiernos sueco y español, dada la doble nacionalidad de su pareja, para que lo protejan y lo liberen antes de que sea trasladado a Israel. Lara Souza, pareja de Thiago Ávila, ha expresado su angustia por la falta de información sobre el paradero de su esposo y la inacción de las embajadas brasileña en Grecia y del propio gobierno brasileño.
La Flotilla ha iniciado una huelga de hambre con 60 participantes, exigiendo la liberación inmediata de Abukeshek y Ávila y responsabilizando a la comunidad internacional por la situación. Además, han solicitado movilizaciones urgentes ante embajadas israelíes, griegas, españolas y brasileñas, así como presión sobre los gobiernos europeos y la Unión Europea para exigir el respeto al derecho internacional y la liberación de los activistas.
La situación se agrava con el silencio sobre el paradero y el estado del resto de los aproximadamente 175 activistas secuestrados inicialmente. La Flotilla denuncia que Israel mantuvo a casi 200 personas desaparecidas durante más de 24 horas, sin proporcionar información sobre su ubicación o los cargos que se les imputan.
La Flotilla Sumud ha denunciado la complicidad de la Unión Europea, señalando que drones de Frontex sobrevolaron el operativo y que la Guardia Costera griega no atendió los llamamientos de emergencia emitidos desde las embarcaciones asaltadas.
La intervención de la Flotilla se produce en un contexto de creciente tensión en la región, con el genocidio en curso en la Franja de Gaza y el bloqueo que sufren los palestinos. La Flotilla Sumud se presenta como una respuesta civil a esta situación, buscando romper el bloqueo y llevar ayuda humanitaria a la población de Gaza.
El incidente ha generado condena internacional y ha provocado manifestaciones en más de 200 ciudades del mundo, especialmente en Italia y Barcelona, exigiendo el fin del genocidio, el bloqueo y la liberación de los activistas secuestrados. España y Brasil han convocado a sus respectivos embajadores israelíes en señal de protesta, aunque por el momento no se han tomado medidas más contundentes.
La Flotilla Sumud insiste en que se trata de un secuestro, similar a otros anteriores, y que la comunidad internacional debe asumir su responsabilidad ante una acción militar contra civiles en aguas internacionales. Mientras los gobiernos se muestran lentos en reaccionar, la situación en Gaza continúa deteriorándose, con el hambre, los bombardeos y el genocidio persistiendo. La Flotilla Sumud se erige como una respuesta civil a una realidad que las instituciones internacionales se niegan a detener.










