El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha intensificado su colaboración con el expresidente Donald Trump en los últimos meses, demostrando un pragmatismo político marcado mientras evalúa sus opciones de futuro. Esta estrategia, que incluye la aprobación de un mapa electoral favorable a los republicanos y la cooperación en políticas clave, busca tanto asegurar el favor de Trump como posicionarse para un posible futuro en el Partido Republicano, ya sea dentro o fuera de una administración Trump.
En una jugada reciente, DeSantis convocó a los legisladores de Florida a Tallahassee y presionó para la aprobación de un nuevo mapa de distritos electorales que podría añadir hasta cuatro escaños a la Cámara de Representantes para el Partido Republicano. Esta acción, descrita como una demostración de poder político puro, recuerda a las tácticas que DeSantis ha empleado en el pasado para impulsar su agenda conservadora y sus aspiraciones presidenciales. Ahora, sin embargo, esa misma autoridad se dirige a servir los intereses de Trump, quien podría ser clave para reavivar sus ambiciones políticas.
La colaboración entre DeSantis y Trump se extiende más allá de la redistribución de distritos. En los últimos 16 meses, DeSantis ha adoptado una postura firme en temas como la inmigración, colaborando con las fuerzas federales en redadas y estableciendo un costoso centro de detención en Florida, apodado "Alligator Alcatraz". También ha promovido políticas que se alinean con las prioridades de Trump, como la creación de una oficina de eficiencia gubernamental y el impulso para eliminar los requisitos de vacunación escolar, siguiendo el ejemplo de Robert F. Kennedy Jr. Además, ha facilitado la cesión de terrenos estatales para la construcción de la biblioteca presidencial de Trump en Miami y está colaborando con la Casa Blanca en la reescritura de normas sobre la remuneración de los estudiantes deportistas universitarios.
Este realineamiento con Trump se produce en un momento crucial para DeSantis, cuyo segundo mandato como gobernador concluye en enero. Se enfrenta a dos posibles caminos: un puesto en el gobierno de Trump o prepararse para un futuro en un Partido Republicano post-Trump. Ambas opciones dependen del favor del expresidente, lo que ha llevado a DeSantis a adoptar un enfoque intransigente y maximalista en su gobierno, similar al que lo catapultó al estrellato político.
La aprobación del nuevo mapa electoral ha sido elogiada por figuras cercanas a Trump, incluyendo a Mike Davis, un asesor legal del expresidente que anteriormente criticó la campaña presidencial de DeSantis. Davis expresó su apoyo en X (anteriormente Twitter), destacando la capacidad de DeSantis para cumplir y hacerlo rápidamente.
Expertos en política, como Nick Iarossi, un cabildero que ha recaudado fondos tanto para Trump como para DeSantis, señalan que DeSantis está buscando asegurar su legado y su futuro. "Terminar con fuerza será importante para su legado, y él sabe que eso es lo que influirá en su futuro y en la percepción que la gente tenga de él más que ninguna otra cosa", afirmó Iarossi.
La oficina de DeSantis no ha respondido a las solicitudes de comentarios de CNN. Sin embargo, un portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle, declaró que Trump "aprecia la labor que el gobernador DeSantis está realizando en el gran estado de Florida, así como la colaboración constante que mantienen para ayudar a impulsar la agenda de Estados Unidos primero del presidente".
A pesar de su aparente lealtad a Trump, DeSantis no ha descartado la posibilidad de volver a postularse para la presidencia. En una entrevista reciente con Sean Hannity de Fox News, respondió con evasivas cuando se le preguntó sobre sus planes futuros, diciendo: "Ya veremos". DeSantis también está ensayando un discurso que destaca sus logros conservadores, buscando atraer a los votantes de las primarias republicanas.
"Creo que podremos decir: Sabes qué, tuvimos ocho años. Muéstrame a alguien que haya sido más trascendental ", afirmó en una entrevista con Graham Bensinger. DeSantis argumenta que habría tenido éxito en las primarias republicanas de 2024 si Trump no hubiera buscado un segundo mandato, afirmando que el 90% de los asistentes a los caucuses de Iowa lo habrían respaldado. Sin embargo, los resultados de las primarias mostraron un panorama diferente, con DeSantis quedando en segundo lugar en Iowa y retirándose de la contienda poco después.
Críticos de la campaña de DeSantis para 2024 señalan que sus problemas fueron más allá de la presencia de Trump, argumentando que cometió errores estratégicos y no logró movilizar a los votantes republicanos. Algunos operadores republicanos incluso la calificaron como "la peor campaña presidencial republicana de la historia".
Las personas cercanas a DeSantis reconocen que le espera una ardua tarea para resurgir como una figura destacada en 2028. Su maquinaria política es prácticamente inexistente, y existe poca expectativa de que sus donantes de 2024 se arriesguen a apoyar su candidatura en el futuro, especialmente ante la posible emergencia de figuras como el vicepresidente J.D. Vance o el senador Marco Rubio.
En este contexto, la estrategia actual de DeSantis se centra en convertirse en un activo para Trump y mantener una relación personal con el expresidente, al tiempo que se distancia en ciertos temas. Han jugado al golf juntos en dos ocasiones en los últimos meses, y Trump ha expresado públicamente su amistad hacia DeSantis.
DeSantis también ha mostrado una mayor disposición a abordar algunas de las prioridades de la base del movimiento MAGA, como la restricción de la inmigración legal y la crítica a la industria tecnológica. Sin embargo, su relación con el círculo íntimo de Trump sigue siendo tensa, lo que podría dificultar cualquier nombramiento en una futura administración Trump.
A pesar de la invitación, DeSantis no asistirá al acto de Trump este viernes en Florida, según fuentes cercanas a su agenda. La oficina de DeSantis no ha proporcionado una explicación para su ausencia. Un veterano recaudador de fondos de Trump comentó que "no ha habido ningún deshielo en la relación entre DeSantis y el círculo íntimo de Trump", y expresó incertidumbre sobre el futuro del gobernador.
En resumen, la estrategia de DeSantis se centra en asegurar su futuro político a través de la colaboración con Trump, mientras evalúa sus opciones para un posible regreso a la escena nacional. Su capacidad para mantener una relación con el expresidente, al tiempo que se distancia en ciertos temas, podría ser clave para su éxito en el futuro, especialmente si los republicanos se desilusionan con la actual administración. Sin embargo, su relación tensa con el círculo íntimo de Trump y la falta de una maquinaria política sólida representan desafíos significativos para sus ambiciones futuras.












