Fuentes cercanas a un club de fútbol revelan tensiones internas y comportamientos cuestionables por parte de algunos de sus miembros. Se informa que un directivo, recientemente removido de su cargo en Javier Prado, habría solicitado un aumento salarial significativo, un vehículo de alta gama y la expansión de sus responsabilidades al área de marketing, incluso sugiriendo control sobre aspectos operativos del club. La administración, al parecer, posee información comprometedora que podría perjudicar aún más al ex directivo si este responde a las acusaciones.
Por otro lado, se señala a un jugador por adoptar una actitud de superioridad tanto dentro como fuera del vestuario, recordando a los directivos su llegada humilde a la institución. Se le habría advertido sobre su comportamiento y se le instó a concentrarse en su desempeño deportivo.
La información también apunta a un jugador extranjero que recibe depósitos regulares desde Matute y Argentina, lo que ha mejorado su rendimiento al reducir sus preocupaciones financieras.
Finalmente, se critica duramente a un entrenador, contratado inicialmente como asistente, por su repentino cambio de actitud tras asumir el cargo. Se le acusa de menospreciar a la prensa y de mostrar una arrogancia desmedida, a pesar de su escasa trayectoria como entrenador principal. Se describe su ascenso como un caso de oportunismo, pasando de ser un colaborador discreto a comportarse como un técnico consagrado.
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