Línea 4: La reciente investigación sobre la muerte o desaparición de diez científicos estadounidenses con acceso a información clasificada nuclear y aeroespacial tiene sus raíces en publicaciones marginales de internet, demostrando el creciente impacto de las plataformas alternativas y las redes sociales en la política y la atención gubernamental.
La historia cobró impulso en abril, cuando Peter Doocy, de Fox News, cuestionó a la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sobre los casos, lo que llevó a una investigación formal por parte de la Casa Blanca y la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes. Sin embargo, el origen de la preocupación se remonta a meses atrás, a las publicaciones de figuras en línea que exploran teorías de conspiración y fenómenos anómalos no identificados (UAP).
En enero, Daniel Liszt, del sitio web Dark Journalist, comenzó a analizar la muerte de Nuno Filipe Gomes Loureiro, un físico del MIT asesinado en diciembre por Claudio Manuel Neves Valente, quien también fue responsable de un tiroteo en la Universidad de Brown. Liszt, con 188.000 suscriptores en YouTube, vinculó los movimientos de Valente con los de los autores del atentado de Boston y Mohamed Atta, el principal secuestrador del 11 de septiembre, sugiriendo que Loureiro podría haber sido silenciado por su trabajo en investigaciones transformadoras . A partir de ahí, Liszt presentó un historial de muertes entre científicos vinculados a la Iniciativa de Defensa Estratégica, sugiriendo un patrón emergente.
El 20 de febrero, Jessica Reed Kraus, una influencer con más de un millón de seguidores en Substack e Instagram, publicó un texto sobre las muertes de Loureiro y Carl Grillmair, un astrónomo asesinado en California en 2026. Kraus, conocida por su apoyo a figuras como Ghislaine Maxwell y Robert F. Kennedy Jr., planteó la posibilidad de que los asesinatos estuvieran relacionados con la inminente divulgación de información sobre vida extraterrestre. Kraus, quien ha sido vinculada a círculos cercanos a Trump y ha recibido supuestos archivos Epstein , se ha convertido en una voz influyente en la comunidad que presiona por la divulgación de información sobre UAP.
La publicación de Kraus en Instagram el 11 de marzo se volvió viral, atrayendo la atención de figuras como la congresista Anna Paulina Luna. Kraus también escribió sobre la desaparición de William Neil McCasland, un general retirado de la Fuerza Aérea con presuntos vínculos con investigaciones sobre ovnis, que desapareció durante una caminata en Nuevo México en febrero.
Anna Merlan, reportera de Mother Jones y autora de Republic of Lies , explicó que este proceso ilustra cómo las teorías de nicho se expanden en el entorno político actual, pasando de foros marginales a medios de comunicación más amplios como Fox News. La cercanía entre figuras mediáticas y funcionarios gubernamentales, como Pete Hegseth y Dan Bongino, facilita la rápida propagación de estas ideas.
La historia ganó tracción en los medios establecidos con la cobertura del Daily Mail, que comenzó a publicar artículos sobre el misterio de los científicos desaparecidos a partir del 22 de marzo, citando a Liszt y otros investigadores independientes . Otros medios, como NewsNation y el New York Post, también retomaron la historia, ampliando la lista de científicos y alimentando la especulación.
El tema llegó a audiencias aún mayores a través de podcasts populares, como el de Joe Rogan, y entrevistas en programas de televisión como Fox News. El representante Tim Burchett, un defensor de la transparencia sobre los UAP, ha sido una figura clave en la promoción de la historia, afirmando que existe un encubrimiento general sobre la actividad de los UAP y que McCasland podría haber sido silenciado por ser un posible denunciante.
Sin embargo, la investigación inicial ha revelado que muchos de los casos carecen de evidencia de un vínculo conspirativo. Las autoridades han señalado que algunas de las muertes fueron causadas por circunstancias naturales o accidentes, y que no hay evidencia que sugiera que los científicos fueron silenciados por su trabajo. La familia de Amy Eskridge, una científica que murió en 2022, ha pedido a la gente que no exagere la situación.
A pesar de la falta de evidencia concluyente, la historia ha generado una investigación formal por parte de la Casa Blanca y la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes. El presidente Trump ha reconocido el tema y ha prometido un informe completo.
La propagación de estas historias también puede tener consecuencias negativas, como la generación de pistas falsas que dificultan las investigaciones policiales. Sin embargo, para figuras como Kraus, el paso de su plataforma independiente al ámbito principal es una señal alentadora de que la gente está prestando atención a temas que antes eran ignorados. La historia de los científicos desaparecidos sirve como un ejemplo de cómo las teorías de conspiración pueden infiltrarse en el discurso público y captar la atención de los niveles más altos del gobierno, destacando la importancia de la verificación de hechos y el pensamiento crítico en la era de la información.












