Elon Musk testificó durante tres días en un juicio en el que acusa a OpenAI, a su CEO Sam Altman, al presidente Greg Brockman y a Microsoft de engañarlo para obtener donaciones que sirvieron para fundar la empresa de inteligencia artificial. Musk alega que los ejecutivos se enriquecieron injustamente al transformar OpenAI, originalmente una organización sin fines de lucro, en una empresa con fines de lucro. El multimillonario también acusa a Microsoft de complicidad en el incumplimiento de un fideicomiso benéfico.
El juicio ha estado marcado por tensos intercambios entre Musk y el abogado de OpenAI, William Savitt, a quien Musk acusó de intentar “engañarlo”. La jueza Yvonne Gonzales Rogers intervino en varias ocasiones, incluso reprendiendo a Musk por no responder directamente a las preguntas y por desviar la conversación hacia los riesgos existenciales de la IA.
OpenAI y Microsoft argumentan que Musk apoyó la creación de un brazo con fines de lucro y que la demanda es una reacción a su incapacidad para controlar OpenAI y a su deseo de eliminar a un competidor. Savitt señaló que Musk renunció a la junta directiva en 2018 al no poder tomar el control unilateral de la compañía. Musk, por su parte, afirmó que su renuncia se debió a su enfoque en otras empresas como SpaceX y Tesla.
Durante el interrogatorio, se reveló que Musk propuso la creación de una entidad con fines de lucro dentro de OpenAI ya en 2015. Musk testificó que siempre y cuando la organización sin fines de lucro no fuera superada por la entidad con fines de lucro, no tenía objeciones. También admitió que no leyó completamente los documentos que detallaban los planes de financiamiento de Microsoft.
Musk testificó que su motivación inicial para financiar OpenAI fue contrarrestar el avance de Google en el campo de la IA y garantizar un desarrollo seguro de la tecnología. El juicio continúa con el análisis de la transformación de OpenAI y la validez de las acusaciones de Musk. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.

