El programa Starliner de Boeing, diseñado para transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional, se ha convertido en uno de los proyectos más problemáticos de la compañía. Según una auditoría del inspector general de la NASA, su próximo vuelo podría postergarse hasta 2027.
El informe destaca tres problemas técnicos críticos que persisten desde 2020: fugas de helio, fallos en el sistema de propulsión y anomalías en los paracaídas. Estos inconvenientes han impedido que la nave reciba la certificación humana necesaria para operar con seguridad.
El punto más crítico ocurrió en junio de 2024, durante la primera misión tripulada. Los astronautas Butch Wilmore y Suni Williams, quienes debían permanecer entre ocho y catorce días en el espacio, terminaron extendiendo su estancia a 93 días debido a fallas en la propulsión. Finalmente, la NASA decidió que la cápsula regresara vacía en septiembre de 2024, y la tripulación volvió a la Tierra en marzo de 2025 a bordo de una nave Crew Dragon de SpaceX.
La NASA clasificó este incidente como un “Type A mishap”, la categoría más grave, debido a la pérdida de maniobrabilidad durante la aproximación a la estación. La auditoría también cuestiona la gestión de la agencia, señalando que fue demasiado optimista con Boeing y aceptó cronogramas poco realistas.
El próximo lanzamiento, Starliner-1, será una misión de carga para validar cambios técnicos, lo que impide completar los objetivos de certificación humana en este vuelo. Mientras SpaceX ya ha completado doce misiones tripuladas, Boeing sigue sin luz verde. Con el retiro de la Estación Espacial previsto para 2030, el tiempo se agota. La NASA ya ha gastado 17 millones de dólares adicionales para acelerar vuelos de SpaceX y cubrir los huecos dejados por Starliner.
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