Este viernes 1 de mayo comenzará a regir de manera provisoria el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, estableciendo la reducción progresiva de aranceles mutuos y ampliando el acceso a mercados industriales y agrícolas. El acuerdo, que incluye compromisos en áreas sensibles como la agricultura, la industria, el desarrollo sostenible y las compras públicas, se aplica de forma parcial mientras el Parlamento Europeo revisa su ratificación.
La aplicación parcial responde a la decisión del Consejo Europeo de autorizar a la Comisión Europea a implementar el acuerdo mientras el Tribunal de Justicia de la Unión Europea lo analiza, tras ser enviado a revisión en lugar de ser ratificado directamente por el Parlamento Europeo. Para su plena vigencia, el acuerdo deberá obtener el dictamen favorable del Tribunal y la posterior ratificación del Parlamento Europeo, un proceso que algunos consideran un freno peligroso .
A pesar de las diferencias ideológicas y la escasa relación entre los presidentes de Brasil, Lula da Silva, y Argentina, Javier Milei, el acuerdo fue aprobado por los cuatro países del Mercosur: Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, persiste un problema crucial: la distribución de las cuotas de exportación entre los miembros del bloque.
Los países del Mercosur aún no han acordado cómo repartirse las cuotas correspondientes a la entrada en vigor del acuerdo, incluso en su fase provisional. Brasil, según fuentes en Brasilia, pretende concentrar la mayor parte de la cuota de exportación de carne bovina, basándose en un acuerdo de 2004 que establece una división proporcional: Brasil (42,5%), Argentina (29,5%), Uruguay (21%) y Paraguay (7%).
La falta de acuerdo ha llevado a la aplicación del principio de primero que llega, primero que es atendido para las cuotas de productos como carne vacuna, de cerdo, aviar, leche en polvo, quesos, azúcar, maíz, huevos, etanol, arroz, miel, ajo, leche para bebés, ron y biodiesel. Este sistema, implementado por la Unión Europea debido a la inacción del Mercosur, favorecerá a aquellos exportadores que presenten sus solicitudes o despachen sus productos con mayor rapidez.
En total, alrededor de 5.000 líneas tarifarias quedarán fijadas en cero a partir del 1 de mayo, mientras que otras se reducirán gradualmente hasta alcanzar el cero en un máximo de 10 años. Además, se abrirán nuevas cuotas para 25 productos.
El gobierno argentino, a través de fuentes no identificadas, ha destacado el acuerdo con Estados Unidos, que permite la venta de hasta 80.000 toneladas de carne, con exportaciones ya alcanzando los U$S 1.000 millones.
El analista internacional Marcelo Elizondo se mostró optimista, señalando que, a pesar de la relación tensa entre los presidentes de Argentina y Brasil, ambos países han colaborado en varios asuntos a través de sus cancillerías en los últimos dos años. Sugirió que los equipos técnicos de ambos gobiernos deben asignar rápidamente las cuotas correspondientes para asegurar un inicio dinámico del acuerdo.
Una fuente de alto nivel en Bruselas explicó que, a partir de este viernes, la mayoría de los aranceles quedarán fijados en cero (como para la carne bovina), otros se reducirán gradualmente (hasta llegar a cero en un máximo de 10 años) y se abrirán nuevas cuotas para 25 productos.
La Unión Europea es actualmente uno de los principales socios comerciales del Mercosur, aunque ha perdido terreno frente a China. El intercambio comercial entre ambas regiones se sitúa entre US$ 100.000 y 120.000 millones anuales, sin incluir servicios.
El acuerdo, resultado de más de dos décadas de negociaciones, ha enfrentado numerosos obstáculos y retrocesos. Uno de los principales puntos de conflicto fue la agricultura, con el Mercosur presionando por un mayor acceso a los mercados europeos para productos como carne, soja, azúcar y etanol, mientras que la Unión Europea buscaba proteger a sus productores, especialmente en países como Francia, Irlanda y, más recientemente, Polonia.
Finalmente, se llegaron a acuerdos sobre mecanismos como cuotas limitadas para ciertos productos, como la carne bovina, en lugar de una apertura total. También se resolvieron diferencias en la industria automotriz, con plazos de desgravación más largos para Argentina y Brasil, que fueron flexibilizados por el gobierno de Milei.
Además de los aranceles, el acuerdo aborda temas como normas ambientales, compras públicas, propiedad intelectual, indicaciones geográficas, servicios y apertura económica. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) en Brasil celebró la entrada en vigor provisional, destacando que representa la apertura comercial más amplia entre ambos bloques, conectando a más de 700 millones de personas y representando el 25% del PIB mundial.










