El gobierno federal, junto con representantes de los sectores del acero, vivienda y construcción, firmaron este miércoles el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana, una iniciativa destinada a priorizar la adquisición de acero producido en México para proyectos gubernamentales, reducir la dependencia de importaciones y fortalecer la creación de empleos en el país.
La secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro Sánchez, detalló durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que el acuerdo se fundamenta en tres pilares principales. En primer lugar, se buscará una coordinación exhaustiva entre todas las dependencias gubernamentales para favorecer la producción nacional en sus compras. En segundo lugar, se establecerán acuerdos de suministro con el sector privado, asegurando la calidad, precios justos y la entrega oportuna de los materiales. Finalmente, la banca de desarrollo brindará respaldo financiero a inversiones públicas, privadas y mixtas relacionadas con la infraestructura.
Además, se impulsará una política industrial enfocada en la defensa contra prácticas comerciales desleales, la promoción de proveedores nacionales y la sustitución de importaciones. Con el objeto de desarrollar los mecanismos que garanticen el fortalecimiento del empleo, el crecimiento económico y la industrialización de nuestro país , enfatizó la funcionaria.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, subrayó la importancia estratégica de la siderurgia para la autonomía productiva de México, ya que proporciona insumos esenciales para diversas cadenas industriales. El objetivo central del acuerdo, según Ebrard, es que todas las instituciones gubernamentales den prioridad a los productos fabricados en México. No nada más importa el precio; importa mucho dónde se hace , declaró.
Sergio de la Maza Jiménez, representante de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero), destacó que el convenio respaldará aproximadamente 90,000 empleos directos y brindará certidumbre a inversiones en curso que superan los 8,000 millones de dólares. Este acuerdo es clave para fortalecer la competitividad y la sustentabilidad de nuestra industria , afirmó.
Carlos Ramírez Capó, de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), resaltó que la vivienda es uno de los principales consumidores de acero en México, y aseguró que prácticamente toda su cadena de valor se basa en la manufactura nacional. Además, destacó el impacto positivo del Programa de Vivienda del Bienestar y anticipó que el sector privado invertirá 640,000 millones de pesos adicionales en vivienda media, lo que se traduciría en la construcción de unas 128,000 viviendas adicionales.
Luis Rafael Méndez Jaled, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), señaló que el sector de la construcción consume cerca del 60% del acero producido en el país, por lo que su disponibilidad, calidad y origen tienen un impacto directo en los costos, los plazos de ejecución de las obras y la participación de las empresas mexicanas. Fortalecer la industria nacional también fortalece la capacidad de construir, de abastecer y de crecer con mayor calidad de vida , sostuvo.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el acuerdo beneficiará a trabajadores, empresas y al país en su conjunto, y que se alinea con los objetivos del Plan México. El asunto es que lo que se produce en México se consuma también en México , enfatizó. No obstante, aclaró que la importación de materiales especializados que no se fabrican en territorio nacional continuará.
El acuerdo busca, en esencia, impulsar una cadena de valor nacional más robusta, reduciendo la vulnerabilidad ante fluctuaciones en los mercados internacionales y fortaleciendo la economía interna. La priorización del acero nacional en las obras públicas no solo garantizará un flujo constante de demanda para la industria siderúrgica, sino que también fomentará la innovación y la mejora continua en la calidad de los productos.
La inversión de 640,000 millones de pesos en vivienda media por parte del sector privado, impulsada por el Programa de Vivienda del Bienestar, representa un componente crucial del acuerdo. Este incremento en la demanda de acero para la construcción de viviendas generará un efecto multiplicador en toda la cadena de valor, desde los productores de acero hasta los trabajadores de la construcción.
La participación activa de la banca de desarrollo en el financiamiento de proyectos de infraestructura es otro elemento clave del acuerdo. Al proporcionar acceso a financiamiento asequible, se facilitará la ejecución de proyectos que requieren grandes cantidades de acero, lo que a su vez impulsará la producción nacional y la creación de empleos.
La defensa contra prácticas comerciales desleales, como el dumping y los subsidios, es fundamental para proteger a la industria siderúrgica mexicana de la competencia desleal. Al garantizar un campo de juego nivelado, se permitirá a las empresas nacionales competir en igualdad de condiciones y mantener su participación en el mercado.
El acuerdo también contempla la promoción de proveedores nacionales, lo que implica brindar apoyo técnico y financiero a las pequeñas y medianas empresas (PYMES) que forman parte de la cadena de suministro de la industria siderúrgica. Al fortalecer a las PYMES, se diversificará la base productiva y se reducirá la dependencia de grandes corporaciones.
La sustitución de importaciones es un objetivo estratégico del acuerdo, ya que busca reducir la dependencia de productos extranjeros y fomentar la producción nacional. Al identificar los productos que se pueden fabricar en México, se establecerán incentivos para que las empresas inviertan en la expansión de su capacidad productiva.
En resumen, el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana representa una apuesta estratégica del gobierno federal por fortalecer la economía nacional, impulsar la creación de empleos y garantizar la autonomía productiva del país. La colaboración entre el gobierno, la industria y la banca de desarrollo es fundamental para el éxito de esta iniciativa, que tiene el potencial de transformar la industria siderúrgica mexicana y contribuir al desarrollo sostenible de México.












