A dos meses de la explosión de un camión de gas licuado en Renca que cobró la vida de 15 personas, nuevos testimonios y la investigación de la parte querellante están arrojando luz sobre las condiciones laborales del conductor, Pablo Celedón, y las posibles causas del accidente. El foco se centra ahora en si el chofer contó con el descanso adecuado para realizar una tarea de alto riesgo como el transporte de combustible.
El abogado y exfiscal Carlos Gajardo, representando a la parte querellante, ha señalado indicios de una conducción inadecuada del camión, atribuyéndola directamente a la falta de reposo del conductor. Uno puede darse cuenta de que hay una conducción inadecuada del camión, y por eso nosotros lo atribuimos al insuficiente descanso que tuvo ese chofer, quien estaba en funciones desde el día anterior. Esta es una actividad especialmente riesgosa , afirmó Gajardo, enfatizando la gravedad de las circunstancias en las que se desarrolló la jornada laboral de Celedón.
La declaración de la esposa del conductor ante el Ministerio Público ha sido crucial para reconstruir las horas previas al siniestro. Según su relato, el descanso de Pablo Celedón el día anterior al accidente fue interrumpido y fragmentado. Tipo 11 de la mañana se fue a acostar y durmió hasta las 14:30 horas; se levantó y almorzamos. Cerca de las 16:30 horas se fue de nuevo a acostar; yo vi televisión y lavé la loza. Pablo despertó como a las 21:00 horas, se levantó, yo le di once y me dijo que si iba a ir como a las 23 horas , detalló la mujer, describiendo un patrón de sueño interrumpido que sugiere una falta de descanso continuo y reparador.
El día del accidente, la esposa de Celedón se enteró de la tragedia a través de las redes sociales y la preocupación de su hijo. Cuando mi hijo me dijo que era un camión de Gasco que lo vio por las redes sociales. Cuando escucho a los periodistas cuando dicen que esto era cerca de General Velásquez, me asusté y lo llamé a él, le mandé un audio por WhatsApp , recordó la mujer, describiendo el momento inicial de angustia y confusión. En el mensaje de voz, la esposa le suplicaba a su esposo que se comunicara con ella: Pablito mi amor comunícate conmigo por favor .
La incertidumbre se prolongó durante varios minutos, mientras la mujer intentaba obtener información sobre el paradero de su esposo. Finalmente, decidió contactar directamente a la empresa Gasco. Sin embargo, la respuesta inicial que recibió solo aumentó su angustia. Llamé a su jefa hasta que en un momento me contesta y ahí me dice que no habían querido llamarme, pero efectivamente el camión siniestrado era de Pablo, el GPS indicaba que así era , relató la mujer, expresando su frustración por la aparente reticencia de la empresa a proporcionarle información.
La falta de información clara y la demora en la confirmación de la participación de Celedón en el accidente generaron una profunda desesperación. Yo no hallaba qué hacer, llamaba a la empresa, pero no había mayor información, pensé que a lo mejor se había bajado y se había sacado el cinturón , agregó, revelando la esperanza que mantuvo hasta el último momento de que su esposo pudiera haber sobrevivido.
La confirmación de la muerte de Pablo Celedón en el lugar del accidente fue un golpe devastador para su familia y añadió una víctima más a la lista de las 15 personas que perdieron la vida en la tragedia. El testimonio de su esposa se suma ahora como una pieza clave en la investigación, buscando esclarecer las responsabilidades detrás de uno de los accidentes más graves de los últimos años en la capital.
La investigación continúa enfocándose en determinar si las condiciones laborales impuestas a Pablo Celedón, incluyendo su horario y descanso, contribuyeron al accidente. La declaración de su esposa sugiere que el conductor no tuvo un descanso adecuado antes de asumir la peligrosa tarea de transportar gas licuado, lo que podría haber afectado su capacidad para conducir de manera segura.
La parte querellante espera que la investigación determine si la empresa Gasco cumplió con las regulaciones laborales y de seguridad en relación con el descanso de sus conductores, y si hubo negligencia por parte de la empresa que pudo haber contribuido a la tragedia. El caso ha generado un debate público sobre las condiciones laborales en el sector del transporte de combustible y la necesidad de garantizar la seguridad de los trabajadores y la comunidad en general. La familia de Pablo Celedón busca justicia y respuestas, esperando que la investigación arroje luz sobre las circunstancias que llevaron a la muerte de su esposo y de las otras 14 víctimas. La tragedia en Renca sigue siendo una herida abierta para la comunidad y un recordatorio de la importancia de priorizar la seguridad y el bienestar de los trabajadores en todas las industrias.










