El Frente Amplio (FA) es criticado por priorizar el proyecto de movilidad metropolitana en detrimento de otras promesas de campaña, como la erradicación de asentamientos y la mejora de las condiciones de vida de la población más vulnerable. El argumento central es que la insistencia en cumplir rápidamente con este proyecto, financiado con un préstamo multimillonario, podría significar el abandono de otras necesidades urgentes.
La crítica se centra en la aparente inflexibilidad del FA para llevar adelante el proyecto de transporte, incluso a costa de no cumplir con otras promesas electorales. Se cuestiona si es más beneficioso para la población reducir en 20 minutos el tiempo de viaje a El Pinar o destinar esos fondos a mejorar las viviendas precarias, sin acceso a servicios básicos.
Además, se señala que el proyecto se enfoca principalmente en los corredores A y B, dejando de lado a numerosas líneas de autobuses que no tienen definido aún su recorrido. Esto perjudicaría a una gran cantidad de pasajeros que no utilizarán los nuevos buses BRT (de 26 metros de largo) y también afectaría a los automovilistas, quienes financian el 50% del presupuesto municipal.
Según las estimaciones, el proyecto beneficiaría a poco más de 16.000 personas que viajan diariamente de El Pinar a Montevideo, mientras que favorecería a la empresa importadora de los buses, al shopping Tres Cruces y a las autoridades locales. Se insta al intendente de Montevideo a estar preparado para posibles consecuencias políticas.
El autor de la crítica apela a la filosofía de Confucio, recordando que lo importante no es la velocidad, sino la dirección y el razonamiento. Se pide a las autoridades frenteamplistas que reconsideren sus prioridades y actúen con mayor prudencia.
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