El Gobierno nacional prepara un despliegue de apoyo sin precedentes para blindar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en su presentación del informe de gestión ante el Congreso de la Nación. La presencia del presidente Javier Milei y de todo su Gabinete en el recinto de la Cámara de Diputados, sumada a la asistencia de senadores del bloque oficialista y una importante cantidad de invitados institucionales, marca un hecho atípico en la historia política argentina. Este operativo de contención se lleva a cabo en medio de los escándalos judiciales relacionados con la situación patrimonial de Adorni y una oposición que se prepara para interrogarlo con dureza.
El jefe de Gabinete enfrentará una sesión compleja en el Congreso, con una oposición que busca explotar las controversias en torno a su patrimonio. Antes de su presentación, Adorni se reunirá con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, para la tradicional foto protocolar. Posteriormente, Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia ocuparán el palco principal, justo frente al lugar donde hablará Adorni, aunque se prevé que el presidente no permanecerá hasta el final de la sesión.
La oposición ha expresado su preocupación por la posibilidad de que el despliegue institucional se convierta en una exhibición militante y partidaria, más propia de una Asamblea Legislativa que de un informe de gestión. Diputados de la oposición, como Maximiliano Ferraro, Mónica Frade y Esteban Paulón, han enviado cartas a Menem solicitando aclaraciones sobre la naturaleza de los invitados, temiendo que se trate de militantes que aplaudirán fervientemente las intervenciones del oficialismo.
En Unión por la Patria, se intentó unificar una estrategia para abordar al funcionario, pero las discrepancias internas impidieron llegar a un acuerdo. Algunos legisladores abogaban por concentrar el interrogatorio en los asuntos relacionados con el presunto enriquecimiento ilícito de Adorni, mientras que otros consideraban que esta táctica podría ser contraproducente, ya que el funcionario podría aprovechar para recordar casos de corrupción del kirchnerismo. Como resultado, no habrá un orden preestablecido para las preguntas, lo que podría generar un clima de caos durante la sesión.
La visita del presidente y su séquito de ministros a un informe de gestión del jefe de Gabinete es un hecho sin precedentes, que se explica por la necesidad de reafirmar la autoridad de Milei en un momento de vulnerabilidad gubernamental. La decisión de apoyar a Adorni se interpreta como un mecanismo de autopreservación, ya que el presidente considera que si cede ante las presiones y lo remueve, la oposición podría dirigir sus ataques hacia su propia figura.
El Gobierno ha diseñado un formato de sesión abreviado, con exposiciones cronometradas, para morigerar los posibles daños. Se ha dispuesto que el primer bloque de preguntas esté destinado a los bloques menores, dejando a Unión por la Patria para la tanda final, cuando se espera que la atención mediática haya disminuido. Entre las tandas, habrá bloques de preguntas para los interbloques Unidos, Fuerzas del Cambio e Innovación Federal. Adorni tendrá 20 minutos para responder a cada bloque, y la sesión concluirá con un discurso político del jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni.
Este despliegue de apoyo al jefe de Gabinete contrasta con la forma en que el Gobierno ha manejado casos similares en el pasado. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, destituyó a una funcionaria por la compra de una cafetera cara con fondos públicos, cuando el discurso anti-casta de Milei aún conservaba cierta credibilidad. El ministro de Economía, Luis Caputo, solicitó la renuncia del secretario de Coordinación de Infraestructura por no haber declarado siete propiedades en Miami. También se removió a Diego Spagnuolo de la Agencia Nacional de Discapacidad tras destaparse un escándalo de coimas, y a José Luis Espert durante la campaña electoral debido a pruebas comprometedoras en su contra.
Sin embargo, en el caso de Adorni, los hermanos Milei parecen priorizar la defensa del funcionario como un símbolo, considerándolo esencial para su propia supervivencia política. La idea es que si ceden ante las presiones y remueven a Adorni, la oposición se sentirá empoderada y podría intensificar sus ataques contra el presidente.
La reunión entre el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Levitt, y el secretario parlamentario de Diputados, Adrián Pagan, tuvo como objetivo diseñar un formato de sesión que minimice los riesgos para Adorni. Se acordó un cronograma ajustado y se priorizó la intervención de los bloques menores para diluir el impacto de las preguntas de la oposición.











