El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela atraviesa una profunda reestructuración tras la Operación Resolución Absoluta, ejecutada por Estados Unidos el 3 de enero de 2026, que resultó en la extracción de Maduro y Flores del territorio venezolano. Sin embargo, este proceso no se traduce en una mayor independencia del poder judicial, sino en un reacomodo de fuerzas que consolida el control de figuras vinculadas a los hermanos Rodríguez y a Diosdado Cabello.
La salida de magistrados afines al antiguo régimen se está llevando a cabo de manera progresiva, por etapas, para evitar un vacío de poder que pudiera desestabilizar el TSJ. A pesar de la reestructuración, Estados Unidos no ha intervenido directamente en los nombramientos dentro del Poder Moral, los ministerios o el sistema judicial venezolano.
La designación de nuevos magistrados, controlada por una Asamblea Nacional dominada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y bajo la influencia de Jorge Rodríguez, no augura transformaciones estructurales significativas en el ámbito de la independencia judicial. La continuidad de este sistema de nombramientos garantiza que el TSJ seguirá siendo un apéndice del poder ejecutivo y del partido de gobierno.
El pasado 24 de abril, los magistrados del TSJ fueron notificados de su jubilación progresiva. Para evitar que el tribunal quede temporalmente en manos de suplentes, la medida se aplicará por fases. Por el momento, permanecen en sus cargos la presidenta del TSJ, Caryslia Beatriz Rodríguez Rodríguez, los magistrados de la Sala Electoral Inocencio Antonio Figueroa Arizaleta y Fanny Beatriz Márquez Cordero, y las integrantes de la Sala Constitucional Tania D Amelio Cardiet y Lourdes Benicia Suárez Anderson.
Aunque las jubilaciones aún no se han formalizado, debido a que los magistrados no pueden aprobar su propio retiro, se espera que la nueva directiva o los futuros magistrados completen el proceso. Ya se ha designado una directiva provisional con quienes permanecen tras la primera fase de salidas.
Para este martes está programada una Sala Plena Extraordinaria con el objetivo de incorporar a los magistrados suplentes restantes. Es importante destacar que ninguno de los actuales integrantes del TSJ ha logrado completar su período completo. En paralelo, se evalúa la posible reincorporación de un grupo de magistrados afines al oficialismo que tampoco concluyeron sus mandatos.
Entre los magistrados que ya han sido formalmente notificados de su salida del TSJ se encuentran, según las Salas: Luis Fernando Damiani Bustillos (Sala Constitucional), Malaquías Gil Rodríguez y Juan Carlos Hidalgo Pandares (Sala Político Administrativa), Henry José Timaure Tapia y Carmen Eneida Alves Navas (Sala Civil), Edgar Gavidia Rodríguez (Sala Social), Elsa Janeth Gómez Moreno y Maikel José Moreno Pérez (Sala Penal).
La Sala Electoral, como era previsible, se ve favorecida por esta reestructuración, por lo que sus magistrados serán de los últimos en salir en la renovación.
Así quedó conformada, a partir del 27 de abril de 2026, la estructura de las diversas salas del Tribunal Supremo de Justicia:
Sala Constitucional: presidenta Tania D Amelio Cardiet; vicepresidenta Lourdes Benicia Suárez Anderson. Los restantes: Michel Adriana Velásquez Grillet, suplente de Calixto Ortega (quien fue esposo de un sobrino de Cilia Adela Flores); Janette Trinidad Córdova Castro, suplente de Gladys Gutiérrez. El suplente del magistrado Luis Fernando Damiani Bustillos se conocerá hoy en la Sala Plena Extraordinaria.
Sala Político Administrativa: presidente encargado Emilio Antonio Ramos González, suplente de Bárbara César Siero (cuya situación es incierta, tras la detención de dos de sus hermanos y una cuñada en la Operación Brazalete Blanco). Por incorporarse: Eulalia Coromoto Guerrero Rivero y Luis Emilio Rondón Hernández.
Sala Social: presidente encargado Elías Rubén Bittar Escalona. Y Eneida Alexandra Moreno Pérez. El suplente se incorporará después de la sesión de hoy martes.
Sala Civil: presidente encargado José Luis Gutiérrez Parra. Principal. Los suplentes por incorporarse: Jaime Jesús Báez Jiménez y Juan Carlos Cuenca Vivas.
Sala Penal: presidenta encargada Carmen Marisela Castro Gilly. Los suplentes a incorporarse: Heriberto Antonio Peña y Katherine Nayartih Haringhton Padrón.
La historia del TSJ, desde la llegada de Hugo Chávez al poder, ha sido marcada por una pérdida acelerada de su independencia, convirtiéndose en un instrumento del Ejecutivo y del partido de gobierno. Magistrados que ingresaron en 2004 para cumplir un período hasta 2016 fueron forzados a retirarse en 2015 para dar paso a los llamados magistrados exprés .
Este patrón de manipulación y control se ha repetido a lo largo de los años, con magistrados obligados a jubilarse anticipadamente o removidos de sus cargos para asegurar la lealtad del TSJ al gobierno. La reciente reestructuración, lejos de revertir esta tendencia, la consolida, garantizando que el poder judicial venezolano seguirá siendo un apéndice del poder ejecutivo y del partido de gobierno. La designación de Cristóbal Cornieles Perret, ex presidente del Circuito Judicial Penal de Caracas y detenido en el marco de la Operación Caiga por presunta corrupción, como suplente en la Sala Constitucional, es un claro ejemplo de esta continuidad en la práctica de nombramientos controvertidos y vinculados al oficialismo. La situación del TSJ refleja la fragilidad de las instituciones venezolanas y la falta de independencia del poder judicial, elementos esenciales para el funcionamiento de un estado de derecho.











