Una nueva encuesta revela que la ciudadanía latinoamericana observa con atención el escenario mundial, mostrando una creciente incertidumbre, pero también una reconfiguración de sus referentes globales, con China emergiendo como el principal modelo de desarrollo, superando a Estados Unidos. La encuesta #AMLATRadar2026, realizada por la Friedrich-Ebert-Stiftung y la revista Nueva Sociedad, con datos de Latinobarómetro, encuestó a 12.000 personas en diez países de la región entre octubre y noviembre de 2025.
Los resultados indican que, lejos de ser una región aislada, América Latina sigue de cerca los acontecimientos internacionales y los traduce en sentimientos, juicios y preferencias sobre el presente y el futuro. El sentimiento predominante ante la situación mundial es la incertidumbre (40%), seguido por la esperanza (15%) y la impotencia (12%). Esta negatividad se refleja en expectativas divergentes sobre el futuro, con Colombia, México, Costa Rica y Brasil mostrando una visión más pesimista, mientras que Argentina y Uruguay se muestran más expectantes, y Uruguay y Chile perciben un futuro más positivo a nivel personal y familiar.
El estudio revela una transformación profunda en el mapa de referencias globales. Entre 2022 y 2026, la imagen positiva de la mayoría de los países evaluados ha disminuido, con una notable excepción: China. Mientras que Estados Unidos, Francia y Alemania han experimentado descensos significativos, China ha mejorado su posición. Si bien no se observan adhesiones masivas a ningún país, sí se percibe un desgaste del prestigio occidental y una mayor apertura hacia Asia.
En 2022, Estados Unidos era el país preferido como modelo de desarrollo, pero en 2026, China ocupa el primer lugar con un 36,1% (un aumento de 7 puntos porcentuales), seguido por Japón con un 31,8% (+1%), Estados Unidos con un 31,5% (-13%), Canadá con un 29,7% (-9%) y Alemania con un 28,9% (-11%). En Chile, Canadá lidera con un 34,3%, seguido de China (30,9%) y Alemania (30,9%). Los autores del estudio describen este cambio como un cambio muy revelador , señalando que América Latina ya no identifica predominantemente a Occidente con la promesa de desarrollo, sino que desplaza esa expectativa hacia Asia.
Sin embargo, el atractivo como modelo de desarrollo no se traduce directamente en una presencia económica percibida. Estados Unidos sigue siendo considerado el país con mayor presencia económica en la región (49%), seguido por China (26%) y, a una distancia considerable, los países europeos (4%).
En cuanto a los atributos de liderazgo, la Unión Europea se mantiene fuerte en la defensa de los derechos humanos (36%), la asistencia humanitaria (35,7%), la protección del medio ambiente (32%), la promoción de la paz mundial (31,5%), el cumplimiento de las leyes y tratados internacionales (29,9%) y el combate a la pobreza y la desigualdad (28,7%). Estados Unidos sigue asociado al poder militar (54,4%), el combate al terrorismo (48,7%) y el poder económico (42,2%). China destaca en desarrollo tecnológico (74,5%), inteligencia artificial (63%) y ciencia y educación (51,4%).
Los autores del estudio concluyen que el cuadro final no es el de una preferencia total por una potencia, sino el de una región que asigna funciones distintas a cada actor y que piensa sus vínculos de manera bastante pragmática .
Europa, a pesar de su retracción, sigue ocupando un lugar importante en el imaginario latinoamericano, asociada principalmente a la cultura, la gastronomía, el fútbol y las tradiciones históricas y políticas. Sin embargo, su liderazgo en áreas científico-tecnológicas es menos evidente. La encuesta revela un debilitamiento del poder blando europeo y un desdibujamiento de su liderazgo en diversos ámbitos. Alemania sigue siendo percibida como el principal líder de la Unión Europea (64,7%), seguida por Francia (53,2%) y España (46,2%), pero esta jerarquía es menos clara que hace cuatro años. La idea de una Europa claramente diferenciada de Estados Unidos también se ha debilitado.
Estados Unidos, aunque sigue siendo la mayor potencia militar y económica, enfrenta un fuerte desgaste reputacional, con altos niveles de desconfianza y una valoración crítica de la administración Trump, que ha deteriorado la percepción de la democracia estadounidense. El impacto neto percibido de las políticas de Trump en América Latina es de -28%, con cifras aún más negativas en México (-65%), Guatemala (-48%), Costa Rica (-39%) y Colombia (-34%). En Chile, el impacto es de -14%.
Donald Trump es el líder en el que menos confían los encuestados (25,3%), seguido por Vladimir Putin (12,3%), Nicolás Maduro (4,9%), Xi Jinping (4,7%), Lula da Silva (1,3%), Benjamin Netanyahu (0,9%) y Ursula von der Leyen (0,3%).
En cuanto a la autopercepción de América Latina, la región no se considera irrelevante. Los encuestados atribuyen a la región una importancia actual considerable y esperan que su peso aumente en los próximos cinco años. Existe una autopercepción de relevancia moderada, acompañada de la expectativa de una ganancia gradual de importancia en el sistema internacional.
Los principales desafíos para América Latina son la pobreza (67%), el narcotráfico y el crimen organizado (65%), el bajo crecimiento económico (54%), el desempleo (53%), la violencia (52%) y la desigualdad (50%). En Chile, los principales desafíos son el narcotráfico y el crimen organizado (65%). Los datos completos de la encuesta están disponibles en https://t.co/Vdcxmo8XNF.











