Quince mujeres murieron y 84 resultaron heridas tras la colisión de dos trenes en Indonesia, en un accidente que ha puesto de manifiesto la trágica ironía de una medida de seguridad destinada a proteger a las pasajeras. Todas las víctimas mortales viajaban en un vagón reservado exclusivamente para mujeres, una iniciativa implementada en 2010 para combatir el acoso sexual en el transporte público.
El accidente ocurrió anoche cerca de la estación de Bekasi Este, a unos 20 kilómetros de Yakarta, cuando un tren de cercanías procedente de la capital fue golpeado por detrás por un tren de larga distancia. Según los primeros informes, el tren de cercanías se había detenido debido a la presencia de un taxi en la vía, por motivos aún desconocidos.
Siti, una de las supervivientes que prefiere mantener su identidad en reserva, relató a la agencia EFE el horror de los momentos previos al impacto. Vi a mujeres delante de mí corriendo y gritando, y entonces fue cuando levanté la vista y vi que un tren se acercaba por detrás. Después de ese momento, ya no me acuerdo de nada. Al rato, me desperté , declaró desde el hospital, donde está siendo tratada por una herida en la frente.
La magnitud de la tragedia quedó clara cuando el director de la agencia indonesia de rescates (Basarnas), Mohammad Syaffi, confirmó que las quince víctimas mortales se encontraban en el vagón femenino. Las edades de las fallecidas oscilan entre los 19 y los 50 años, según las autoridades locales.
La iniciativa de los vagones femeninos surgió como respuesta a las numerosas denuncias de tocamientos indeseados y acoso sexual en los trenes abarrotados de Indonesia. En agosto de 2010, se introdujeron unidades exclusivas para mujeres en la ruta entre Yakarta y Bogor, una de las principales de la isla de Java. Dos años después, se inauguró un servicio de trenes completos para mujeres, una medida que ha sido bien recibida por la población femenina y que también se aplica en otros países asiáticos como Japón e India.
Inicialmente, los vagones femeninos se distinguían por su color naranja y sus asientos rosas, pero con el tiempo se optó por un diseño más discreto, como el blanco del vagón siniestrado. La tragedia ha reabierto el debate sobre la ubicación de estos vagones, ya que tradicionalmente se ubican en la parte trasera o frontal de los convoyes, zonas que parecen ser más vulnerables en caso de colisión.
La ministra indonesia de Empoderamiento de la Mujer y Protección Infantil, Arifah Choiri Fauzi, ha anunciado que se evaluará la ubicación de los vagones femeninos. Deberían estar en medio , señaló, sugiriendo que una posición más central podría ofrecer mayor protección en caso de accidente.
El presidente indonesio, Prabowo Subianto, ha pedido una investigación exhaustiva para esclarecer las causas del accidente y determinar las responsabilidades correspondientes. La tragedia ha conmocionado a Indonesia, un archipiélago en vías de desarrollo que ha apostado en los últimos años por modernizar su sistema ferroviario. En 2023, el país inauguró su primer tren de alta velocidad entre Yakarta y Bandung, un proyecto que busca mejorar las conexiones y descongestionar la capital.
La compañía ferroviaria estatal KAI ha expresado sus condolencias a las familias de las víctimas y ha prometido colaborar plenamente con la investigación. La empresa también ha anunciado que se reforzarán las medidas de seguridad en todo el sistema ferroviario para evitar que tragedias como esta se repitan.
Siti, aún afectada por el trauma, recuerda el caos y el pánico que reinaron tras el impacto. Cuando me di cuenta de que no estaba atrapada al despertar, pude saltar a través de la ventana ( ) y me di cuenta de que muchas mujeres estaban en mucho peor estado que yo , relató a EFE. Su testimonio, junto con el de otras supervivientes, ayudará a las autoridades a reconstruir los hechos y a identificar las posibles fallas en el sistema ferroviario.
La tragedia de Bekasi Este es un recordatorio doloroso de la importancia de la seguridad en el transporte público y de la necesidad de proteger a las mujeres del acoso y la violencia. La iniciativa de los vagones femeninos, aunque bien intencionada, ha demostrado ser insuficiente para garantizar la seguridad de las pasajeras. Es necesario un enfoque integral que combine medidas de seguridad física con políticas de prevención y sensibilización para crear un entorno de transporte público más seguro y respetuoso para todas las personas.










