El Museo del Prado abre sus puertas este sábado 2 de mayo para una nueva edición de El Prado de noche , que se extenderá hasta las 23:30 horas con aforo limitado y entrada gratuita. Los visitantes tendrán la oportunidad de explorar una selección especial de las colecciones del museo, incluyendo obras maestras de Goya, Velázquez, Rubens y una exhibición única del Tesoro del Delfín.
La edición de este año se centra en tres áreas principales del edificio de Villanueva: la primera planta, la segunda planta sur y la segunda planta norte. En la primera planta, destaca la instalación expositiva dedicada a La marquesa de Santa Cruz de Goya, una obra que ha recuperado su lugar en el museo tras un complejo proceso histórico. Por primera vez, el original de Goya se exhibe junto a una de las copias encargadas por Franco en 1941, con el propósito original de ser un regalo para Hitler, pero que finalmente sirvió para compensar a los legítimos propietarios tras la adquisición forzosa del original. Esta exposición temporal permite apreciar la obra de Goya en el contexto de otros grandes maestros como Velázquez, Murillo, Tiziano, el Greco y Rubens.
La segunda planta sur ha sido renovada museográficamente para presentar de forma casi completa las siete series de cartones pintados por Goya entre 1775 y 1794/95. Estos cartones, originalmente destinados a la decoración de los Reales Sitios de El Escorial y El Pardo, representan escenas de la vida cotidiana y el trabajo, y ofrecen una visión fascinante del arte del siglo XVIII en España. El nuevo itinerario expositivo de esta planta ofrece un recorrido completo por el arte de este período, con pinturas, esculturas y artes decorativas que evocan los interiores palaciegos para los que fueron creadas. Se podrán admirar obras de los principales artistas que trabajaron en España al servicio de la monarquía, así como de figuras destacadas del panorama internacional, reflejando el refinamiento cortesano, la influencia de Roma y la recuperación de los modelos clásicos que caracterizaron la centuria.
La segunda planta norte alberga una de las mejores colecciones de pintura flamenca de los siglos XV al XVII, formada en gran parte por el mecenazgo real. Las siete salas de pintura flamenca del siglo XVII completan la instalación, con obras fundamentales de Rubens, Jan Brueghel, Clara Peeters y David Teniers, entre otros artistas. En la sala 76, dedicada a la pintura holandesa, se exhiben obras maestras como Judit en el banquete de Holofernes de Rembrandt, junto con importantes piezas de pintores representativos de esta escuela, como Salomon de Bray y Gabri l Metsu.
Además de las pinturas flamencas y holandesas, esta zona del museo presenta el Tesoro del Delfín, una colección única en España formada por los tradicionalmente llamados "vasos ricos" que pertenecieron al Gran Delfín Luis de Francia (1661-1711) y que, tras su fallecimiento, fueron heredados por su hijo Felipe V (1683-1746), el primer Borbón español. Esta colección, comparable a otros grandes tesoros dinásticos europeos, destaca por su calidad, valor intrínseco y belleza, y es un importante ejemplo del coleccionismo europeo de artes suntuarias en los siglos XVI y XVII, reflejando el poder y prestigio de la monarquía. El Tesoro del Delfín se exhibe en una vitrina curva continua de 40 metros de longitud, permitiendo a los visitantes apreciar la exquisitez y el detalle de cada pieza.
El Prado de noche ofrece una oportunidad única para disfrutar del arte en un ambiente más tranquilo y relajado, lejos de las multitudes habituales. La combinación de obras maestras de diferentes épocas y estilos, junto con la presentación de piezas históricamente significativas como La marquesa de Santa Cruz y el Tesoro del Delfín, convierte esta edición en una experiencia cultural enriquecedora e inolvidable. La entrada gratuita y el aforo limitado aseguran que los visitantes puedan disfrutar plenamente de las obras expuestas y sumergirse en la belleza y la historia del arte español y europeo. El museo invita a todos los amantes del arte a aprovechar esta oportunidad para descubrir o redescubrir los tesoros que alberga en sus salas.










