Este martes 28 de abril de 2026, Punta de Mita, Nayarit, fue escenario de intensas protestas debido a la construcción de un muro de contención de piedra que, según los pobladores, está destruyendo la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT) para dar paso a un desarrollo turístico de lujo. La situación ha generado tensión social y bloqueos carreteros, afectando la movilidad en la región.
Los habitantes de la zona y activistas ambientales denunciaron que maquinaria pesada ha estado operando en Playa Las Cocinas, impactando directamente el ecosistema costero. La principal preocupación radica en la falta de una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) debidamente avalada, lo que ha llevado a la comunidad a cuestionar la legalidad y la sostenibilidad del proyecto.
La construcción del muro no solo representa una amenaza para las áreas naturales de anidación de tortugas marinas, sino que también bloquea el acceso público al mar, un derecho constitucionalmente protegido. Los manifestantes exigen transparencia y el cumplimiento de las normativas ambientales antes de que continúen los trabajos.
La protesta alcanzó su punto álgido cuando los inconformes bloquearon el crucero hacia Higuera Blanca, interrumpiendo el flujo vehicular en Bahía de Banderas. La Policía Estatal de Nayarit desplegó un operativo con elementos antimotines para proteger la maquinaria privada y restablecer el orden.
Durante la jornada de manifestaciones, se registraron enfrentamientos verbales y empujones entre los ciudadanos y las fuerzas de seguridad. La tensión se exacerbó tras las declaraciones del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, quien calificó a los manifestantes como "delincuentes", lo que provocó una fuerte reacción por parte de la comunidad.
En respuesta a las acusaciones, los manifestantes corearon la consigna "¡Delincuentes no, organizados sí!", reafirmando su determinación de defender sus derechos y el medio ambiente. Exigen la intervención urgente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Presidenta de México para detener lo que consideran un daño ecológico irreversible.
La situación ha generado incertidumbre entre los turistas que planean visitar la región. Las autoridades recomiendan tomar precauciones y considerar rutas alternas debido a los posibles bloqueos carreteros. Se aconseja evitar el crucero a Higuera Blanca y la carretera federal 200, optando por vías secundarias y utilizando aplicaciones de navegación en tiempo real.
Además, se advierte sobre posibles tiempos de traslado extendidos hacia el aeropuerto internacional y los hoteles de Nuevo Nayarit, ya que los pobladores han advertido que podrían reactivarse los bloqueos de manera sorpresiva. Se insta a los visitantes a mantenerse informados a través de los canales oficiales de Protección Civil y a respetar las indicaciones de las autoridades locales.
La comunidad local ha expresado su frustración por la falta de diálogo y la aparente falta de consideración por parte de las autoridades y los promotores del proyecto turístico. Temen que la construcción del muro de contención sea solo el comienzo de una serie de intervenciones que podrían destruir el equilibrio ecológico de la zona y afectar su forma de vida.
El conflicto en Punta de Mita pone de manifiesto la creciente tensión entre el desarrollo turístico y la protección del medio ambiente en México. La falta de regulación efectiva y la opacidad en la aprobación de proyectos han generado desconfianza y movilización social en diversas regiones del país.
La situación en Punta de Mita sigue evolucionando y se espera que las protestas continúen hasta que las autoridades tomen medidas concretas para proteger el ecosistema costero y garantizar el cumplimiento de los derechos de la comunidad. La atención nacional e internacional se centra en esta zona, donde se debate el futuro del turismo sostenible y la preservación del patrimonio natural.
Las autoridades estatales y federales aún no han emitido una declaración oficial detallada sobre el proyecto turístico y las medidas que se tomarán para abordar las preocupaciones de la comunidad. Sin embargo, se espera que en los próximos días se inicie un diálogo entre las partes involucradas para buscar una solución que satisfaga las necesidades de todos y garantice la protección del medio ambiente.
La comunidad de Punta de Mita se mantiene firme en su defensa de sus playas y su ecosistema, y está dispuesta a seguir luchando hasta lograr sus objetivos. La esperanza reside en que las autoridades escuchen su voz y tomen decisiones responsables que permitan un desarrollo turístico sostenible y respetuoso con el medio ambiente.










