Los sindicatos educativos Ustec Stes, Aspepc Sps, CGT Ensenyament y La Intersindical han anunciado un nuevo ciclo de huelgas y manifestaciones en el sector de la educación pública en Cataluña, tras rechazar el acuerdo alcanzado en marzo entre el Govern y los sindicatos CCOO Educació y UGT. Estas organizaciones, de representación minoritaria en el sector de la región, pactaron con el Ejecutivo catalán una serie de medidas que el resto de sindicatos consideran insuficientes, desencadenando una profunda crisis en la representación del sector y una escalada de conflictividad.
El Govern había anunciado una inversión de 2.000 millones de euros en cuatro años, incluyendo una subida salarial aproximada de 800 euros anuales en 2026, además de recursos adicionales destinados a la inclusión y una bajada paulatina de las ratios en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), aunque esta última medida se limitaría a los centros considerados de máxima complejidad. Sin embargo, para los sindicatos mayoritarios, estas concesiones son claramente insuficientes para abordar las necesidades reales del sistema educativo catalán.
Las principales críticas se centran en la falta de detalle de la inversión prometida, la ausencia de especificaciones concretas sobre los recursos destinados a la inclusión, la insuficiencia del aumento salarial en relación con las demandas iniciales y el alcance limitado de la reducción de ratios, que afectaría a un número reducido de centros educativos. Esta situación ha provocado una fuerte acusación de traición hacia CCOO y UGT por parte de los sindicatos mayoritarios, quienes denuncian que la negociación se llevó a cabo de espaldas a las principales organizaciones representativas del sector.
La programación sindical prevé un calendario de huelgas casi diarias a partir de la semana próxima, combinando movilizaciones de ámbito territorial con tres paros generales que afectarán a toda Cataluña los días 12 y 27 de mayo, y el 5 de junio. El objetivo es intensificar la presión sobre el Govern y forzar la apertura de una nueva mesa de negociación que tenga en cuenta las demandas de la mayoría de los sindicatos.
Las acciones de protesta comenzarán el miércoles 6 de mayo con concentraciones en los centros educativos, seguidas de un primer paro general el jueves siguiente. El segmento de las guarderías está especialmente llamado a secundar la primera jornada de huelga, con una nueva convocatoria programada para el 20 de mayo. A partir de la segunda semana del mes, el calendario intensificará los paros con carácter casi diario, rotando por los diferentes servicios territoriales, siguiendo la estrategia utilizada en la oleada de movilizaciones desarrollada en marzo.
La máxima visibilidad sindical se reservará para las tres huelgas de alcance autonómico: el 7 y el 12 de mayo, y el 5 de junio, cuando se espera que todos los centros públicos catalanes interrumpan su actividad lectiva. Este despliegue coincide con la estrategia de mantener la presión sobre la administración, después de que la anterior ronda de huelgas y manifestaciones haya servido, según los sindicatos, para demostrar el rechazo masivo a un acuerdo que consideran impuesto y firmado a espaldas de la mayoría .
Las entidades sindicales han reiterado sus demandas, que incluyen mejoras salariales de mayor alcance, una reducción de ratios aplicable a todo el sistema educativo, un incremento de plantillas para atender adecuadamente a los alumnos con necesidades específicas, una reducción de la carga burocrática que afecta al profesorado y una revisión de los currículos educativos que involucre activamente a los docentes.
En uno de sus comunicados, las organizaciones sindicales han advertido de forma explícita que no tienen intención de cesar las protestas hasta que se alcance un acuerdo que satisfaga sus demandas: Sin una propuesta digna, este curso no acabará con normalidad . Esta declaración refleja la firme determinación de los sindicatos mayoritarios de continuar la lucha hasta conseguir un acuerdo que mejore las condiciones laborales del profesorado y la calidad de la educación pública en Cataluña. La situación se presenta tensa y la comunidad educativa catalana se prepara para un período prolongado de movilizaciones y conflictividad laboral. El futuro del curso escolar y la estabilidad del sistema educativo catalán dependen ahora de la capacidad de diálogo y negociación entre el Govern y los sindicatos.










