El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena aprobó por unanimidad la convocatoria para la realización del VIII Congreso Nacional Extraordinario del partido, que se llevará a cabo el próximo domingo 3 de mayo a las 11:00 horas en el World Trade Center de la Ciudad de México. Este encuentro se centra en la renovación de la dirigencia nacional, puesto que dejó Luisa María Alcalde Luján tras ser designada Consejera Jurídica del Gobierno de México por invitación de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La renovación también incluirá la Secretaría de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional. Ambos cargos tendrán una vigencia que abarca del 3 de mayo de 2026 al 10 de octubre de 2027, marcando un periodo definido para el liderazgo del partido en un momento crucial de su trayectoria.
El congreso se produce tras una serie de cambios internos en Morena, posicionándose como un evento de gran relevancia para el partido. Se espera que durante este encuentro se definan cambios organizativos y de liderazgo que serán fundamentales para afrontar los desafíos políticos que se avecinan en 2027, año en el que se llevarán a cabo importantes elecciones.
La renuncia de Citlalli Hernández a la Secretaría de Mujeres, anunciada el 16 de abril, fue un preludio a estos cambios. Hernández fue designada para una tarea especial dentro de Morena, enfocada en la preparación de las elecciones de 2027. Dos días después, Luisa Alcalde, entonces dirigente nacional de Morena, confirmó que Hernández asumiría la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones del partido.
En este contexto, el nombre de Ariadna Montiel, actual titular de la Secretaría de Bienestar, ha surgido como una posible candidata para ocupar la dirigencia de Morena, siguiendo el camino trazado por la exsecretaria de mujeres, Citlalli Hernández. Sin embargo, Montiel ha evitado pronunciarse sobre este tema.
Durante su reciente gira en Hidalgo, acompañando a la Presidenta en la atención a las personas afectadas por las lluvias del año pasado, Montiel declinó hacer declaraciones al respecto. No vamos a dar ninguna declaración, gracias. Ya venimos a informar del plan, de lo que hemos en la atención a la emergencia por las lluvias , afirmó, mostrando su enfoque en las tareas urgentes de su secretaría.
La sucesión en la dirigencia de Morena se da en un momento en que el partido consolida su posición como fuerza política dominante en el país, tras la victoria de Claudia Sheinbaum en las elecciones presidenciales. El nuevo liderazgo deberá enfrentar el reto de mantener la unidad interna, fortalecer la estructura del partido y diseñar una estrategia efectiva para las elecciones de 2027, en las que se definirán cargos clave a nivel estatal y federal.
La convocatoria del VIII Congreso Nacional Extraordinario representa un paso importante en este proceso de renovación y consolidación de Morena. Se espera que el evento atraiga la atención de la clase política y de la opinión pública, ya que los resultados tendrán un impacto significativo en el futuro del partido y en el panorama político nacional.
La elección de la nueva dirigencia nacional será un momento crucial para Morena, ya que deberá contar con el respaldo de las diferentes corrientes internas y con la capacidad de articular una visión clara y coherente para el futuro del partido. La transparencia y la participación democrática serán elementos clave para garantizar la legitimidad del proceso y fortalecer la confianza de la militancia en sus líderes.
El congreso también será una oportunidad para reflexionar sobre los logros y desafíos que ha enfrentado Morena en los últimos años, así como para definir nuevas metas y estrategias para seguir avanzando en la construcción de un país más justo y equitativo. La renovación de la dirigencia nacional es un proceso natural en la vida de cualquier partido político, y Morena lo afronta con la madurez y la responsabilidad que exige el momento histórico que vive el país.
La atención se centra ahora en los posibles candidatos y en las propuestas que presentarán para convencer a los delegados del congreso. Se espera que la contienda sea abierta y democrática, y que el resultado refleje la voluntad de la mayoría de los militantes. La elección de la nueva dirigencia nacional marcará el rumbo de Morena en los próximos años, y será fundamental para consolidar su proyecto político y seguir transformando el país.












