Cinco jóvenes perdieron la vida el pasado sábado 25 de abril en el distrito de Colcabamba, provincia de Tayacaya, Huancavelica, durante una intervención militar que ha desatado una ola de conmoción y exigencias de justicia. Inicialmente presentada como un enfrentamiento con presuntos narcoterroristas, la falta de evidencia de armas o drogas en el vehículo en el que viajaban las víctimas ha puesto en tela de juicio la versión oficial y ha abierto una investigación por posible uso excesivo de la fuerza.
Tres de las víctimas han sido identificadas como Jaime Bendezú Paraguay, Cristian Vilcatoma Águila y Willian Núñez Soto. Dos personas más permanecen sin identificar en la morgue de Hualhuas, en la región Junín. Las familias de los fallecidos claman por una explicación imparcial y aseguran que sus seres queridos no representaban ninguna amenaza.
Jaime Bendezú, recordado por sus allegados como un joven apasionado por sus raíces y con el sueño de convertirse en danzante de tijeras, era un símbolo de esperanza para su comunidad. Su amigo de la infancia lo describe como alguien que amaba su tierra y participaba activamente en las festividades locales, anhelando un futuro próspero para su pueblo sin la necesidad de emigrar. Te fuiste muy joven, pero tu pasión por nuestra cultura y tu amor por tu gente quedarán eternamente en nuestros corazones , lamenta su amigo.
Willian Núñez, conocido como Flaco , era un talentoso arquero de fútbol que defendía a varios equipos en la Copa Perú. Su sueño era emular a su ídolo, Pedro Gallese, el guardameta de la Selección Nacional. Irónicamente, regresaba de un partido cuando encontró la muerte. Su familia, devastada, vela sus prendas deportivas en su humilde vivienda en el centro poblado de Castilla Pata, distrito de Yauli, Huancavelica.
Cristian Vilcatoma, de 18 años, era un centrocampista prometedor del Club Sport Juventud Buena Libra Vizcatán. Originario del caserío de Sanabamba, distrito de Pucacolpa, Huanta, Ayacucho, viajaba con sus compañeros tras disputar un partido de Copa Perú cuando fueron interceptados por las fuerzas del orden.
El incidente ocurrió alrededor de las 6:00 a.m. del sábado, en un operativo que contó con la presencia de fiscales. Inicialmente, se informó que se trató de un enfrentamiento con presuntos narcoterroristas. Sin embargo, la ausencia de armas o drogas en la camioneta intervenida ha cambiado el rumbo de la investigación. Un análisis preliminar apunta a un ataque unidireccional, sin evidencia de que las víctimas hayan disparado.
Esta situación ha generado la grave hipótesis de un posible uso excesivo de la fuerza por parte de los militares. Según la versión del Ejército, bajo el mando del capitán EP Luis Montenegro Pardo, la camioneta no se detuvo a la orden de detención y los ocupantes habrían amenazado con disparar, lo que motivó la respuesta armada. No obstante, esta versión está siendo cuestionada y se encuentra bajo investigación.
El caso está ahora en manos de la Fiscalía Antidrogas y Penal, que espera el testimonio de Eber Soto Quispe y Jonathan Águila Gutiérrez, los dos civiles que resultaron heridos en el incidente y fueron trasladados al hospital de Pampas.
La población de Tayacaja ha reaccionado con protestas y bloqueos de pistas, exigiendo respuestas claras y una investigación exhaustiva. La incertidumbre y el dolor se apoderan de la región, mientras se busca determinar si se trató de un enfrentamiento real o de un caso de abuso de poder.
Especialistas señalan la importancia de investigar este tipo de situaciones con total transparencia para evitar especulaciones y garantizar que la ciudadanía reciba información clara y verificada. La seguridad en las zonas afectadas por el narcotráfico y el terrorismo vuelve a ser un tema central en el debate público.
Ocho miembros del Ejército, incluyendo al capitán Luis Montenegro, permanecen detenidos y a disposición de la Divincri en Huanta, Ayacucho, bajo sospecha de presunto homicidio. La investigación continúa en curso, buscando esclarecer las circunstancias de este trágico incidente que ha dejado a cinco jóvenes sin vida y a sus familias sumidas en el dolor y la desesperación. La comunidad exige justicia y una explicación veraz sobre lo ocurrido en las alturas de Colcabamba.









