Más de 2.500 personas han muerto en Líbano a causa de ataques israelíes desde el inicio de las hostilidades el 2 de marzo, según el Ministerio de Salud libanés. Los ataques continúan a pesar del frágil alto el fuego, que ha sido extendido por Estados Unidos. El sábado, al menos siete personas perdieron la vida y 24 resultaron heridas, incluyendo niños. La Agencia Nacional de Noticias libanesa informó sobre múltiples ataques aéreos israelíes en el sur del Líbano, mientras que el ejército israelí instaba a la evacuación inmediata de varias localidades.
Paralelamente, el presidente estadounidense Donald Trump ha reafirmado su estrategia de "presión máxima" contra Irán, afirmando que está asfixiando la economía iraní y debilitando su capacidad operativa. Trump no muestra urgencia por negociar un nuevo acuerdo con Teherán, aunque mantiene abiertos los canales de comunicación a través de aliados como Pakistán. Su principal objetivo sigue siendo evitar que Irán desarrolle armas nucleares, considerándolo una amenaza para la estabilidad global.
El canciller iraní, Abás Araqchi, se encuentra de gira por Moscú y Pakistán buscando apoyo diplomático. Se reunirá con el presidente Vladimir Putin para discutir el estado de las negociaciones y el alto el fuego. Mientras tanto, en Israel, la Corte Suprema ordenó suspender las prestaciones económicas a los judíos ultraortodoxos que se niegan a realizar el servicio militar obligatorio, una decisión que podría generar tensiones internas en el gobierno de Netanyahu.
La escalada de violencia se evidencia también en la muerte de un soldado israelí en el sur del Líbano, atribuida a un ataque con drones de Hezbolá. Netanyahu ha prometido responder con firmeza a las acciones de Hezbolá, que considera una amenaza para el alto el fuego. Omán ha instado a Irán a priorizar el diálogo y la diplomacia para resolver el conflicto con Estados Unidos.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.










