El régimen talibán de Afganistán acusó a Pakistán de atacar viviendas civiles y una universidad en la provincia de Kunar. Según reportes, los ataques habrían dejado al menos cuatro personas muertas y setenta heridas. Las acusaciones representan una escalada en las tensiones entre los dos países vecinos, que comparten una extensa y a menudo conflictiva frontera.
Pakistán rechazó categóricamente las acusaciones formuladas por los talibanes. Las autoridades pakistaníes no han ofrecido una respuesta detallada sobre los incidentes específicos mencionados por el régimen afgano, limitándose a negar su implicación en cualquier ataque dentro de territorio afgano.
La provincia de Kunar, ubicada en el este de Afganistán, ha sido escenario de enfrentamientos esporádicos entre grupos militantes y fuerzas de seguridad, así como de acusaciones cruzadas entre Afganistán y Pakistán. Kabul ha acusado repetidamente a Islamabad de apoyar a los talibanes, una acusación que Pakistán niega.
Este incidente se produce en un momento de creciente inestabilidad en la región, con el aumento de la actividad de grupos extremistas y la preocupación por el impacto de la situación en Afganistán en la seguridad regional. La falta de una investigación independiente dificulta la verificación de las acusaciones y la determinación de la responsabilidad por los ataques. La comunidad internacional observa de cerca la situación, instando a ambas partes a ejercer la moderación y buscar una solución pacífica a través del diálogo.
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