El presidente estadounidense, Donald Trump, reafirmó su determinación de proseguir con una posible guerra contra Irán, a pesar del reciente tiroteo durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca. Aunque considera poco probable una conexión directa entre el incidente y el conflicto, Trump declaró: "Esto no va a disuadirme de ganar la guerra en Irán. No sé si esto tuvo algo que ver, realmente no lo creo, basándome en lo que sabemos". Sin embargo, reconoció que "nunca se sabe" si el suceso podría estar relacionado, mientras los investigadores intentan determinar el móvil del atacante, descrito como un "lobo solitario".
La firme postura de Trump se produce tras la cancelación del viaje de sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, a Pakistán para las conversaciones de paz con Irán, debido a la insatisfacción con la postura negociadora de Teherán después de casi dos meses de guerra. Sorprendentemente, Trump reveló que representantes iraníes presentaron una nueva oferta de negociación apenas diez minutos después de la cancelación del viaje. "Nos dieron (ayer) un documento que debería haber sido mejor y curiosamente, inmediatamente después de cancelarlo, en diez minutos recibimos un nuevo documento que era mucho mejor", aseguró Trump. A pesar de la mejora, insistió en que la oferta "no fue suficiente".
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, cuestionó el compromiso de Estados Unidos con las negociaciones, denunciando una "retórica amenazante" por parte de Washington. En una conversación telefónica con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, Pezeshkian criticó "las continuas violaciones y el comportamiento coercitivo de EE. UU. durante las negociaciones y el período del alto el fuego", advirtiendo sobre las posibles consecuencias de una nueva confrontación para la estabilidad regional y global.
La situación se complica aún más con la escalada de tensiones en Líbano, donde el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó al ejército atacar al grupo proiraní Hezbolá después de lo que las fuerzas armadas consideran violaciones del alto el fuego acordado. El ejército israelí reportó el lanzamiento de proyectiles y un dron desde Líbano hacia territorio israelí, calificándolo como una "flagrante violación" por parte de Hezbolá. En respuesta, Israel ha llevado a cabo ataques en territorio libanés, causando la muerte de seis personas, según el Ministerio de Salud de Líbano. El ejército israelí afirma haber "eliminado" a varios militantes de Hezbolá en estos ataques.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, regresará a Pakistán tras una visita a Omán para retomar las conversaciones, aunque inicialmente abandonó Islamabad sin aguardar la llegada de los enviados estadounidenses. Araqchi se reunió con altos funcionarios pakistaníes, exponiendo las posiciones de su país sobre el alto el fuego y el fin de la guerra. Sin embargo, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, precisó que no habrá reuniones directas con Estados Unidos, sino que Teherán transmitirá su posición a través de los mediadores pakistaníes. Una fuente diplomática iraní en Islamabad declaró a Reuters que Teherán "no aceptará demandas maximalistas".
Paralelamente, Alemania planea desplegar un buque cazaminas en el Mediterráneo, con la posibilidad de un despliegue posterior en el estrecho de Ormuz, en preparación para una posible misión multinacional para asegurar la navegación en la zona.
La situación humanitaria también es preocupante. El Ministerio de Salud de Líbano informó de la muerte de cuatro personas en ataques israelíes en el sur del país, a pesar del alto el fuego. Además, Irán ha reanudado los vuelos internacionales por primera vez desde el inicio de la guerra, lo que podría indicar un intento de normalizar la situación, aunque la tensión sigue siendo alta.
En un giro sombrío, Irán ejecutó a un hombre condenado por espiar para Israel durante las protestas antirrégimen de enero, según el poder judicial iraní. El hombre, Erfan Kiani, fue acusado de "destrucción de propiedad pública y privada, incendio intencionado, posesión y uso de cócteles molotov", atacar a agentes de la autoridad y "crear miedo y pánico entre los ciudadanos".
La reunión entre Araqchi y el jefe de las Fuerzas de Defensa de Pakistán, Asim Munir, en Islamabad, subraya la importancia de Pakistán como mediador en el conflicto. En la reunión, también estuvieron presentes importantes responsables del aparato de defensa y seguridad pakistaníes, lo que indica un esfuerzo coordinado para encontrar una solución a la crisis.
La incertidumbre persiste sobre el futuro de las negociaciones y la posibilidad de una escalada del conflicto. La firme postura de Trump, las dudas de Irán sobre el compromiso de Estados Unidos y la escalada de tensiones en Líbano complican aún más la situación, dejando al mundo en vilo ante la posibilidad de una guerra más amplia en Oriente Medio. La reanudación de los vuelos internacionales por parte de Irán y el despliegue de un buque alemán en el Mediterráneo son señales contradictorias que reflejan la complejidad de la situación y la falta de una solución clara a la vista.











