Al menos 19 personas murieron y 47 resultaron heridas este sábado en una serie de ataques con explosivos perpetrados en el departamento de Cauca, suroccidente de Colombia, marcando una jornada de extrema violencia en la región. El ataque más devastador tuvo lugar en la Vía Panamericana, cerca del municipio de Cajibío, un tramo crucial que conecta las ciudades de Cali y Popayán.
El día comenzó con un ataque utilizando un dron explosivo contra un radar aéreo. Posteriormente, otras detonaciones causaron heridas a al menos siete miembros de comunidades indígenas locales. Las víctimas, según los primeros informes, son en su mayoría civiles, incluyendo al menos cinco menores de edad entre los heridos.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, responsabilizó directamente a disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lideradas por un individuo conocido como "Iván Mordisco" por estos actos. En un mensaje publicado en la red social X, Petro calificó a los responsables como "terroristas, fascistas y narcotraficantes", exigiendo una "máxima persecución mundial" contra este grupo.
Fuentes policiales confirmaron a la agencia AFP que equipos de rescate se encuentran buscando a personas desaparecidas en la zona del ataque en la Vía Panamericana. La explosión causó daños significativos a autobuses y furgonetas, provocando el vuelco de varios vehículos y dejando un enorme cráter en la autopista. Imágenes del lugar muestran cuerpos cubiertos con sábanas alrededor de los restos de la destrucción.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, expresó la solidaridad del gobierno con las víctimas y sus familias, asegurando un "compromiso absoluto" para evitar que tragedias similares se repitan. "Si bien es cierto que no hay palabras que reparen este dolor, sí hay un compromiso absoluto para que no vuelva a ocurrir", declaró en una rueda de prensa.
El sur de Colombia, y en particular los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, se encuentran entre las regiones más afectadas por la persistente violencia que azota al país. Diversos grupos armados compiten por el control territorial y se enfrentan a las fuerzas de seguridad colombianas. Estos grupos incluyen disidencias de las FARC que no se acogieron al acuerdo de paz firmado en 2016 y que continúan operando activamente. La población civil se ve frecuentemente atrapada en medio de estos conflictos.
El gobernador de Cauca, Octavio Guzmán, describió el atentado como "una tragedia que nos desgarra como departamento". En un mensaje publicado en X, Guzmán enfatizó que Cauca no puede enfrentar esta "barbarie" solo, instando al gobierno nacional a tomar "acciones contundentes, sostenidas y eficaces" frente a la grave crisis de orden público que vive la región.
Estos ataques ocurren un día después de que una bomba estallara en una base militar en Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, dejando dos heridos. Según un alto cargo militar, Hugo López, se han registrado al menos 26 ataques en Cauca y Valle del Cauca en los últimos dos días.
La seguridad es un tema central en la contienda electoral que definirá al sucesor de Petro, cuyo mandato finalizará en agosto de este año. El presidente, un exguerrillero del M-19, ha impulsado una estrategia de "paz total" con diversas facciones armadas, lo que ha resultado en ceses del fuego intermitentes y períodos de relativa calma. Sin embargo, los resultados de esta política no han sido los esperados.
Diversas guerrillas operan en diferentes zonas de Colombia, muchas de ellas involucradas en el narcotráfico y otras actividades ilegales. Los esfuerzos del gobierno por reducir la violencia a través de negociaciones no han logrado el éxito deseado.
Iván Cepeda, candidato del petrismo, lidera las encuestas de opinión. Cepeda ha participado en numerosas mesas de negociación con grupos armados a lo largo de su carrera política. Sus principales oponentes, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, representantes de la derecha, abogan por una política de mano dura contra el crimen y la inseguridad en el país.












