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Han pasado siete días desde que un vuelo procedente de Estados Unidos depositó a 16 migrantes, incluyendo varios ciudadanos colombianos, en la República Democrática del Congo, desatando una crisis humanitaria y un debate sobre las políticas migratorias estadounidenses. Los migrantes, expulsados de territorio estadounidense, recibieron una visa de siete días para circular libremente por el país africano, con la posibilidad de extenderla hasta por tres meses. Sin embargo, se les desaconsejó solicitar asilo en el Congo debido a la inestabilidad y el conflicto interno que azota la nación.
La situación ha generado desesperación entre los colombianos, muchos de los cuales han solicitado la ayuda del gobierno nacional, alegando no contar con los recursos económicos para regresar a Colombia. Otros, temen regresar debido a amenazas que los obligaron a abandonar el país en primer lugar.
Jorge Cubillos, uno de los colombianos varados en Kinshasa, la capital congoleña, relató a la BBC su experiencia tras ser expulsado de Estados Unidos, donde asegura tener un permiso de trabajo vigente. Actualmente, se encuentra alojado en un hotel, desorientado y separado de su esposa e hijos, quienes permanecen en Florida.
Nunca pensé que terminaría en África, pensé que eran solo amenazas , declaró Cubillos, reflejando la incredulidad y la angustia que embarga a muchos de los migrantes.
El caso de Cubillos no es aislado. Una mujer, que prefirió mantener su anonimato, afirmó haber pasado más de 13 meses detenida en un centro de detención antes de ser deportada a pesar de tener un permiso de trabajo y un proceso de solicitud de residencia en curso en Estados Unidos.
Cubillos también denunció las condiciones inhumanas del vuelo que los transportó al Congo. Según su relato, los migrantes estuvieron atados de manos, pies y cintura durante más de 25 horas, sin información sobre su destino. Fue terrible. Fue agobiante porque pasamos más de 25 horas amarrados de cintura, manos y pies con una bolsa de papel que llevaba adentro una manzana, unas papas y un agua , describió.
La mujer que optó por no identificarse corroboró la versión de Cubillos, relatando que fue deportada después de pasar semanas en el centro de detención de Eloy, en Arizona. Me convocaron a una oficina supuestamente para quitarme el GPS y cuando llegué me informaron que iba a quedar detenida porque habían conseguido un tercer país para mí , narró. Desilusionada, la mujer expresó su temor a volver a intentar el sueño americano .
No sé, porque después de todo lo que ha pasado y lo que he sufrido, ¿quién me asegura que no voy a volver a pasar por esto y que en un futuro me van a enviar a otro país? Me parece que es inhumano lo que está haciendo no solamente el presidente, sino también las personas que se están dejando manipular por él , lamentó.
Cubillos, por su parte, decidió hacer pública su historia con la esperanza de recibir ayuda. Explicó que huyó de Colombia debido a la violencia y teme regresar por temor a ser víctima del conflicto interno. Los solicitantes de asilo corremos riesgo en nuestros países. Si a mí me ponen a escoger entre el Congo y Barranquilla, Colombia, que es de donde soy, escogería Barranquilla, porque aquí no estoy haciendo nada, pero volver a Barranquilla es poner mi vida en riesgo , puntualizó.
El gobierno congoleño defiende su decisión de recibir a los migrantes, argumentando que se trata de un compromiso con la dignidad humana. Sin embargo, la medida ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos y expertos legales.
Hubert Tshiswaka, director del Instituto de Investigación sobre Derechos Humanos en el Congo, cuestionó la legalidad de la acción del gobierno estadounidense. No existe base legal para traer personas de otros países al Congo, especialmente de Estados Unidos. Además, estas personas no han hecho nada malo aquí, por lo que tampoco hay base legal para mantenerlos detenidos , afirmó.
La situación de estos migrantes latinos en el Congo pone de manifiesto las consecuencias de las políticas migratorias restrictivas y la falta de alternativas seguras para aquellos que buscan refugio y una vida mejor. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de esta crisis humanitaria, mientras los migrantes varados en el corazón de África luchan por encontrar una solución a su incierta situación. La falta de recursos, la distancia de sus familias y el temor a regresar a sus países de origen los sumen en una profunda desesperación, esperando una respuesta que les permita reconstruir sus vidas.








