El empate 1-1 ante Barracas Central en el Cilindro de Avellaneda ha puesto en jaque la gestión de Diego Milito al frente de Racing Club. El resultado, que complica las chances de la Academia de avanzar a los playoffs del Apertura, desató el repudio de una parte importante de la hinchada, que expresó su descontento con cánticos dirigidos a la Comisión Directiva que lidera el ídolo.
Los reclamos de los aficionados son variados, pero convergen en la falta de resultados deportivos y la sensación de que el equipo no ha logrado el salto de calidad prometido por Milito al asumir la presidencia a principios de 2025. En los últimos seis partidos, Racing solo obtuvo una victoria, ante Independiente Petrolero, y acumuló dos derrotas en clásicos (contra Independiente y River), una caída frente a Botafogo y dos empates (Aldosivi y Barracas Central).
Esta racha negativa ha colocado a Racing en la octava posición con 20 puntos, y la posibilidad de que, incluso ganando en la última jornada (la fecha 9 suspendida), no le alcance para clasificar a los playoffs. La situación genera frustración en los hinchos, que ven cómo se escapa una oportunidad de pelear por el título.
Un factor que complica el panorama es la figura de Gustavo Costas como entrenador. Si bien el técnico logró conquistar la Copa Sudamericana 2024 y la Recopa el año pasado, la falta de un rendimiento consistente del equipo hace que las críticas se dirijan principalmente hacia la dirigencia y los jugadores. La hinchada considera que la responsabilidad de armar un equipo competitivo recae en la Comisión Directiva, y que no se han realizado los refuerzos necesarios para potenciar el plantel.
El descontento se manifestó con cánticos contundentes durante el partido contra Barracas Central: ¡La Comisión, la Comisión, se va a la p que lo parió! . Lo llamativo es que, a pesar de la idolatría que despierta Milito, algunos hinchas incluso expresaron su deseo de que retorne Víctor Blanco, el exmandatario con quien Milito tuvo una relación distante tras haber sido director deportivo entre 2018 y 2020. Esta situación refleja la desesperación de algunos socios, que buscan soluciones a la crisis deportiva.
La promesa de Milito de dar un salto de calidad al club no se ha materializado en lo deportivo. Si bien Racing alcanzó las semifinales de la Copa Libertadores el año pasado, el equipo no ha experimentado una mejora sustancial en cuanto a refuerzos. La llegada de Valentín Carboni, uno de los nombres más rutilantes del mandato de Milito, resultó ser un fracaso debido a una lesión que lo marginó por el resto de la temporada. Otros refuerzos como Matko Miljevic, Richard Sánchez, Duván Vergara y Alan Forneris tampoco han logrado rendir al nivel esperado.
Además, la salida de jugadores clave como Agustín Almendra, Juan Nardoni, Maximiliano Salas y Juanfer Quintero ha debilitado el funcionamiento del equipo y limitado las opciones tácticas de Costas. La dirigencia no ha podido encontrar reemplazos adecuados para estas figuras, lo que ha afectado el rendimiento general del equipo.
Milito es consciente de que tiene tiempo para revertir su imagen y recuperar la confianza de la hinchada. Sin embargo, los resultados deportivos serán determinantes para el análisis que cada socio realice de su gestión, que culminará a fines de 2028. La presión es alta, y el futuro de la Comisión Directiva depende en gran medida de la capacidad del equipo para mejorar su rendimiento y volver a ilusionar a los aficionados.
La situación actual plantea un desafío importante para Milito, quien deberá demostrar su capacidad de liderazgo y gestión para superar la crisis y devolver a Racing a la senda del éxito. La hinchada espera respuestas concretas y resultados positivos, y no dudará en expresar su descontento si la situación no mejora. El próximo partido será clave para el futuro de la Comisión Directiva y para las aspiraciones de Racing en el Apertura.









